viernes, 11 de septiembre de 2009

Exagerada

Bueno, tampoco exageremos.

Sí hace como tres semanas que tengo la casa dada vuelta, pero no es cierto eso de que no avanzo. Sí es cierto que no me dan tanta impresión los muertos, no es cierto que no le tenga miedo a la señora muerte como cuando era chiquita.

Tengo una lista mental llena de ítems que delatan que me estoy volviendo mayor y claramente obse. Pero, también es cierto que no sé manejarme en un banco, cada vez que voy me tienen que explicar, ni pienso en tener cuentas y cosas de ese estilo. Soy una criatura, y me gusta serlo. Me quedo dormida todos los días porque digo "10 minutos mas". No, bueno, mentira. No digo "10 minutos mas", digo "que se vayan a la concha de la lora". Amanezco puteando de esa manera y por eso debe ser que cada día estoy mas convertida en una letrina. Pero me carga de energía. "Energía" es, en general, una palabra que me genera alergia. No porque sea una persona sin energía (que, btw, lo soy) sino porque escucho "energía" y enseguida me figuro un hippie lleno de sahumerios o cosas asi, armonizando espacios, y guácale. No hay cosa que me repele mas que la energía. O sí, la "armonización".

Cuando estoy bien se nota. Hago chistes por cualquier cosa, escribo mas de lo usual, me duermo a la madrugada y voy por mi casa riendo. De verdad. Me rio. Camino y me rio. Y por momentos no me importa un carajo que la pared naranja siga siendo naranja, y no tener un peso para nada, porque aunque no tengo para nada, voy al negocio de enfrente y me vuelvo con un vestidito di-vi-no que sale ba-ra-tí-si-mo y quiero que haga calor para ponérmelo y salir a romper corazones. Bueno, tampoco exageremos. Me conformo con que algún albañil me diga una guarrada.

Y el viernes pasado fue horrible. Toda la semana pasada fue horrible. Hubo ahí, un pequeño momento medio luminoso, pero duró poquito, porque cuando la semana está oscura, no hay sol que la ilumine (-Oíme querida: no te hagas la poeta que te queda como el orto. -Sí, ya sé, pero es culpa del buen humor. -Bueno, al menos medite. -Ok, perdón.).

Viene mi jefa, que me adora no sé bien por qué, y me dice comamos asado para festejar tu cumpleaños, aunque hayan pasado casi dos semanas. Y pienso en un choripá,n y me imagino un pedazo de vacío, o una entraña, con unas papas fritas, y sí, soy feliz.

¿"Y sí, soy feliz"?

Bueno, tampoco exageremos.

1 comentario:

la secretaria dijo...

jajajaja, me encanta como escribis acá, también allá, pero acá es más MÁS relajado aún