domingo, 31 de enero de 2010

Es muy de minita llamarlo para decirle que no lo vas a volver a llamar nunca más.

viernes, 29 de enero de 2010

Te podés ir bien a la recalcada concha de tu putísima madre.

Besos.

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"I am sick to death of cleverness. Everybody is clever nowadays. You can’t go anywhere without meeting clever people. The thing has become an absolute public nuisance. I wish to goodness we had a few fools left."
Oscar Wilde
The importance of being Earnest

Es de los sorditos

De los que huyen cuando les decís "me gustás", porque escuchan "me quiero casar con vos, tener tres hijos y una casa con jardín".

Ay, Roberto

"No me hinchés las pelotas"

martes, 26 de enero de 2010

Querido muchacho

Dígale NO al pantalón bultero.

Me enfermo y soy insoportable

Me levanto de la cama. Arrastro los pies hasta la cocina. Agarro la manzana. La corto al medio. La rallo con una cucharita. Vuelvo a la cama. Trago un poquito de manzana rallada. Lloro del dolor. Abandono el pote con manzana rallada.

Termina un capítulo de Weeds. Pongo agua en la pava. La miro hasta que escucho que hierve. Pongo un saquito de té en una taza. Agua. Espero. Saco el saquito, se cae, me salpico, me quemo. Jugo de un limón, adentro. Azúcar, poca. Revuelvo. Camino a la cama. En el camino, soplo el té. Trago un poquito de té. Lloro del dolor. Abandono el té.

Voy al baño y veo el jugo con el que tengo que hacerme buches. Lloro. Lloro. Lloro. Primer buche. Lloro y camino y escupo y se mezclan la baba con las lágrimas y conmigo que no paro de putear. No. No puteo: me cuesta hablar. Son balbuceos. Soy una gangosa. Segundo buche. Duele. Me voy a morir. Si no es por inanición va a ser por el asco, si no es por asco será por el dolor de garganta. Tercer buche. Es tan pero tan feo que escupo casi al mismo tiempo que meto en la boca. Me miro en el espejo: tengo ojeras porque anoche no dormí. Tengo los ojos hinchados y colorados. El pelo todo revuelto. Hace calor. Soy calor: no puedo prender el ventilador ni el aire. El dolor se me nota en la cara. Tengo mal humor. Quiero que me lleven el té a la cama, que me hagan la sopita y me hagan pensar en otras cosas mientras suceden los buches. Quiero que venga mi mamá.

Si quiero me hago desear

Pero no quiero.

lunes, 25 de enero de 2010

Anoche soñé amor

Ayer a la tarde, mientras miraba fuerte la heladera tratando de que apareciera comida, recordé un sueño que había tenido la noche anterior: el sueño era yo comiendo una manzana. Fin. Y cuando lo recordé, dije en voz alta "sueños de mierda tengo, cómo voy a soñar esa pelotudez, con todas las posibilidades que hay en el mundo de los sueños yo voy y me como una manzana".

Anoche soñé amor. Soñé un primer beso con alguien. Una historia de amor sencilla. Un abrazo. Era un amor simple. Todo simple. No había malos entendidos ni había histeriqueos. Él sonreía, y yo también. Él me decía "¿querés que volvamos a vernos?", y yo leía en esas palabras un gesto romántico, porque realmente lo era: en sus ojos se notaba que hablábamos de amor. Yo le decía que "sí, claro". Y nos mirábamos y no necesitábamos mieles que endulzaran el momento, ni necesitábamos apodos cursis, porque los dos somos medio cínicos, y cualquier "cuchi cuchi" nos quedaría espantoso y fuera de lugar. Y se sintió tan real, tan asquerosamente real, que cuando abrí los ojos no terminaba de entender que era un sueño. No quería creer que había sido un sueño. Pero sí. Un sueño. Nada mas. Pero soñé amor: hacía mucho tiempo que no soñaba amor.

Abunda el dolor y escasean los enfermeros

Me duele la panza porque me vino. Me duele la garganta porque aparentemente tengo anginas. Tengo algunas líneas de fiebre. Y voy a llegar a mi casa, sola. Y me voy a tener que mimar, sola. Cuidarme sola. Hacerme el té e ir a la farmacia, sola. Curarme, sola.

Sola.


So-la.

domingo, 24 de enero de 2010

El bajón de viernes también es una situación

Te lo aviso por las dudas. Porque los viernes tipo nueve, diez de la noche, también puede pegar un bajón horrible. A mi me pasa. Pero también, pasa.

El bajón dominguero es sólo una situación

Los domingos a esta hora están bien. No importa si recién te levantás o ya hiciste doscientas cosas. Si sos soltera, y estás sola, a esta hora todavía está bien. Terminemos con el mito: la mayoría de las solteras solas no salimos a pasear los domingos. Piyameamos tranquila. Comemos alguna cosa rica. Alternamos cama, cocina, computadora, televisión.

Yo la paso bien, a esta hora, siendo soltera sola, un domingo. Disfruto de mi casa. Me gusta mirar programa de televisión repetidos. Hoy, por ejemplo, está la maratón de la tercer temporada de Lost, la última que estuvo enteramente copada. Tomo mates y como tostadas. Me peino. Cada vez que voy de la cama a la cocina me miro en el espejo del baño porque ahora tengo espejo en el baño, y me veo linda. Hago listas de cosas que tengo que hacer en la semana, escribo. Escucho música. Duermo de a ratos. Está bueno, ser soltera y estar sola, a esta hora, un domingo.

Pero un rato, y lo sé anticipadamente, las cosas no van a estar mas buenas. En un rato, tipo seis y media de la tarde, me va a agarrar un bajón y una sensación de soledad que va a oscurecer todo mi día. Y no va a importar si me agarra en el medio de una película o en el medio de un cuento, lo único que voy a querer hacer va a ser acostarme en la cama, taparme hasta la cabeza y llorar como una condenada porque no puede ser que esté tan sola. Ojo: se pone peor. Tipo siete de la tarde, cuando las lágrimas ya no son tan gordas y los sollozos mas tranquilos, voy a manotear el celular y llamar o mensajear a alguien a quien sé no le importo demasiado, voy a esperar la respuesta que no llegará. O, llegará, pero no con el contenido esperado. Voy a reptar como si fuera un zombie. Voy a querer comer todo a la vez. Voy a hacer zapping por toda la programación. Voy a putear. Voy a llorar. Y después se me va a pasar. No voy a tener mas ganas de llorar, ni voy a recordar por qué lloraba tanto en un primer momento. La semana pasada, después del bajón dominguero, me puse a hacer una guirnalda que quedó preciosa, y terminé el día mirando una película genial.

El bajón dominguero es así: pasajero. Un rato. Es desierto y oscuridad. Es silencio en el ambiente. Una cabeza que no para de hablar. Cigarrillos non stop. Coca sin gas. Ojos hinchados. La comida mas amarga que hayas probado. La película mas triste que hayas visto. El olor mas desagradable. Es inevitable. Pero pasa. Porque no es un estado, es una situación.

Como si fuera una princesa

Vestidito floreado. Zapatos blancos. Purpurina en los ojos.

viernes, 22 de enero de 2010

Querida muchacha

Dígale NO al jean sin bolsillos traseros.

Charlemos

¿Me explican qué les gustó de "500 days of Summer"?

A los que no nos gustó, participemos igual.
Despotriquemos. Peleemos con los defensores.

jueves, 21 de enero de 2010

Si me tocás el timbre a las ocho, te atiendo en camisón

Yo sabía: el martes tenían que venir a cobrarme las expensas. Pero me olvidé. Se me trocaron los días. Me pasa seguido. Hoy me levanté pensando que era miércoles, pero es jueves. Aparentemente, y según el reloj de mi computadora, es jueves. Yo no estoy tan segura.

Martes. Ocho AM (que para mi es lo mismo que decir: la madrugada misma): Timbre. No me levanto. Timbre. No me levanto. Timbre. Me acuerdo que es martes. Me levanto. ¿Quién es? La administradora. Era nuestro primer encuentro. Le abrí en camisón, con los ojos hinchados, y la cara marcada por la almohada.

Yo sabía: hoy a la mañana venían a fumigar el departamento. Y no me olvidé.

Jueves. Siete Cincuenta AM. Timbre. No puede ser el fumigador, porque venía a las ocho y media. No me levanto. Timbre. No puede ser el fumigador, porque venía a las ocho y media. Timbre. Me levanto. ¿Quién es? El fumigador. Le abrí en camisón, con los ojos hinchados, y la cara marcada por la almohada.

Linda imagen de mi están teniendo mis vecinos, eh.
Linda imagen.

Definición II

Tener mala suerte es esto: encontrar una película que querés volver a ver hace mas de tres años, bajarla, y que no funcione porque el que la subió no te comparte el password.

Compasivos abstenerse

Estoy cansada. Enojada. Harta. Tengo mucha paciencia, demasiada a veces, pero se me está terminando. En los últimos tres meses tres muchachos me dijeron: sos linda, inteligente, divertida, sos un amor, tenés buen lomo, etcétera etcétera. Y se dieron media vuelta y se fueron. Alguno agregó "vas a encontrar a alguien seguro" y puso énfasis en el "seguro" como si estuviera leyéndome el futuro. Estoy podrida de la compasión. Cansada de que me elogien un montón de cosas y a la primera de cambio desaparezcan sin dejar rastros. Me seca la mente. Me saca que me histeriqueen. Que me llamen y me digan "hablemos para vernos" y después desaparezcan y vuelvan a aparecer y vuelvan a repetir "hablemos para vernos". Me chiva el "tengo que irme". Me molesta tener que bajar a abrir de madrugada. ¿Qué tengo? ¿No era inteligente, divina, con sentido del humor y un lomazo? ¿Tengo feo olor? ¿Digo cosas de más? ¿Tengo que callarme la boca? No me sirve de nada ser amorosa, comprensiva y copada si sólo lo van a apreciar de palabra. O: no me sirve de nada que todos vean lo amorosa que soy si ninguno se va a quedar conmigo. O, peor: no me sirve de nada que me digan todas esas cosas mientras se alejan persiguiendo a la primera concha histérica que se cruza por ahí. Estoy sacada. Mal.

Quiero (II)

Quiero (I)

miércoles, 20 de enero de 2010

martes, 19 de enero de 2010

Definición

El desamor es esto: que alguien te diga las cosas que siempre quisiste escuchar y que a vos te cause gracia.

lunes, 18 de enero de 2010

Caída libre

Me caigo.
Me levanto.
Me vuelvo a caer.
No es torpeza: es estupidez.

¿Yo, madre?

Me confunden con madre. Me dicen que tengo pinta de madre. Que doy target maternal. El sábado en dos negocios, por el sólo hecho de tener una criatura en brazos, y por el mero hecho de querer ser buenos vendedores, me hablaron de "tus chicos". No tengo chicos. Ni quiero tenerlos. Hace un tiempo en la vereda de una veterinaria yo estaba nostálgica y medio emo y me paré a mirar unos cachorritos. Al lado mio había un nene de dos. "Mirá papá, qué lindos los perritos" dijo la criaturita. "¿Viste?" le dije yo. El niño salió corriendo. Lo espanté. ¿Dónde está el target maternal en eso? Le hablo a un nene y sale corriendo. El sábado a la tarde cuidé a mis dos sobrinos. Agotada, le devolví la criatura pequeña a mi madre, y le dije "este niño no registra el NO". Mi madre me miró, y tomándolo en brazos, me respondió: "Tiene un año. Es lógico que no registre el no."

La vida es una ficción que vamos construyendo

Si todo lo que vemos es alterado por nuestra percepción, ¿existe entonces la realidad? ¿Existe algo externo que esté más allá de nosotros? ¿Que no pueda ser modificado? ¿O todo es un conjunto de construcciones que vamos haciendo nosotros mismos? El destino puede ser transformado. ¿Existe el destino? ¿Hay algo dado a lo que nos adecuamos? Eso que vemos como externo a nosotros: ¿no es el resultado de la transformación que hizo otro?. Vamos por la vida construyendo ficciones. Siempre, todo, es ficción. Y si todo, siempre, es ficción, ¿por qué a veces es tan complicado ser consciente de eso? ¿Por qué resulta tan difícil modificarlo? Cambiar: siempre estamos a tiempo de. Deberíamos ser conscientes de eso, y dejarnos de joder con eso de la mala suerte, "las cosas se dieron asi", "no pude hacer nada". Siempre se puede hacer algo. Aunque sea, y aunque duela, alejarse.

sábado, 16 de enero de 2010

jueves, 14 de enero de 2010

Conversaciones imaginarias con la gente del colectivo II

"Mirá, pero mirá bien clarito, cómo te garco el asiento."

(segundos después)


"¿Viste?"

Conversaciones imaginarias con la gente del colectivo I

"Boluda, ¡te salió un hijo bobo! Te querés matar, ¿no?"

(a una señora cuya criatura de tres no paraba de gritar)

Caprichito

Lo único que necesito para ser feliz es colgar en mi casa nueva un poster de los Monty Python. Y hasta que no lo consiga no voy a parar. He dicho.

Sos minita

Te das cuenta que el chico que te gusta no te quiere mas que para garchar de vez en cuando. Te sentís un poco triste, pero lo seguís viendo. Aceptás el trato, porque te creés capaz de manejar la situación. Terminás destrozada. Sos minita.

Sensación extraña

Él le llevó el desayuno a la cama y ella sintió algo extraño. Horas mas tarde, supuso que esa sensación es la que el común de la gente llama "felicidad".

martes, 12 de enero de 2010

lunes, 11 de enero de 2010

Warning

El próximo que me diga "conseguite un novio", "casate", "buscá pareja", o alguna burrada similar, se gana una patada en el orto. Yo aviso nomás, después no vengan a quejarse.

domingo, 10 de enero de 2010

Hopeful



¿Para qué sirve el amor?
Cuentan siempre
De historias sin sentido
¿Para qué sirve amar?

El amor no se explica
Es una cosa así
Que llega vaya uno a saber de dónde
Y te toma de sorpresa.

Yo, he escuchado decir
Que el amor hace sufrir
Que el amor hace llorar
¿Para qué sirve amar?

El amor ¿para qué sirve?
Para darnos felicidad
Con lágrimas en los ojos…
¡Es triste y es maravilloso!

Sin embargo, a menudo dicen
Que el amor decepciona
Que hay uno de dos
Que no es jamás feliz…

Incluso cuando se ha perdido
El amor que hemos conocido
Te deja un sabor a miel
¡El amor es eterno!

Todo esto es muy lindo
Pero cuando todo termina
No te queda más nada
Que una pena inmensa…

Todo esto que ahora
Te parece desgarrador,
Mañana será para ti
¡Un feliz recuerdo!

Finalmente, si entendí bien
Sin amor en la vida
Sin sus alegrías, sus penas
¿Vivimos para nada?

¡Pero si! ¡Mírame!
Cada vez que creo
Y creeré siempre…
¡Sirve para eso el amor!
Pero tú, eres el último,
Pero tú, ¡eres el primero!
Antes que tú, no había nada
¡Contigo estoy bien!
Eres tú a quien quiero
¡Eres tú quien me hacia falta!
Tu eres a quien amaré por siempre
¡Sirve para eso el amor!

El tema, de Edith Piaf. El corto, de Louis Clichy.

martes, 5 de enero de 2010

Self-preservation

Eso.

Mantra de martes

No me voy a acostumbrar a ser sola
No me voy a acostumbrar a ser sola
No me voy a acostumbrar a ser sola
No me voy a acostumbrar a ser sola
No me voy a acostumbrar a ser sola

lunes, 4 de enero de 2010

La mudanza minuto a minuto

Ya tengo:
Luz. Heladera que funciona. Microondas que da vueltas. Aplique retro naranja. Que combina con mi velador naranja. Galponera roja en la cocina. Internet. Placard ordenado. La computadora arriba de un parlante. El teclado arriba de una caja de zapatos. Una vecina gorda y conventillera. Un vecino que medita y da un poquito de miedo porque hace ruidos extraños. Un portero que anda en patas. Y es chusma. Como todos los porteros. Una planta que me regaló mi amiga Lulú. Un sandwich de pollo que me acercó mi amiga Andy. Un botiquín para el baño. Pero todavía está en el living. Y mucha alegría. Demasiada. Casi casi que podría decirse: mucha felicidad.

A minutos de mudada

Sonó mi celular: el horóscopo diario, lo supe de antemano. Y presioné el botoncito con temor, porque ya sabemos que el señor que arma mi horóscopo diario es un sádico. Casi me largo a llorar:

Amor: Hogar feliz.
Dinero: Grandes logros económicos.
Salud: Equilibrio físico y mental.

Así sí, señor.

Así, sí.

sábado, 2 de enero de 2010

Sábado

Un atracón de madalenas rellenas con dulce de leche y dos vasos de coca me devolvieron a la vida. Puse música de embalaje y, a doce horas de la primer jornada de mudanza, puedo decir que finalmente terminé de guardar todo.

Lo único que quiero

Es dormir la siesta.

Crisis

Me harté de embalar.

viernes, 1 de enero de 2010

Fin y comienzo

Viste que en general es al revés. Primero está el principio, el comienzo, y después el final. Salvo en estas fechas, en las que se termina algo y empieza otra cosa. Mi fin de año fue aburrido y deprimente, como todos los años. A mi el fin de año me pone melanco mal. La cena se desarrolló en tranquilidad: una picada monumental, carré de cerdo, pollo al vino blanco, papas, batatas, ensalada, ensalada de frutas y después turrón de maní. Qué debilidad tengo por el turrón de maní: agarro un pedacito, tímidamente, y después como directo del paquete. Lo terminamos brindando, como siempre. Saludos de rigor con gente que amás y gente que no te cae muy bien pero están ahí, y no podés no saludar. Yo siempre lloro en el brindis de comienzo de año. Con mi hermana llorábamos dos o tres minutos y salíamos a mirar los fuegos artificiales. Después viste que las vueltas de la vida son una mierda, y mi hermana no estuvo mas, y ya no tuve con quién salir a mirar las luces en el cielo. Anoche después del brindis me sobrinito de tres dijo "tía Maru", me agarró de la mano y me arrastró afuera. Estaba emocionado, y yo también. Lo alcé y le di besos en los cachetes gordos, y le acomodé el flequillo. Es una mierda, pero creo que sólo puedo demostrarle cariño a mis sobrinos. Miramos los fuegos artificiales. Abría los ojos grandes cada vez que veía luces violetas, que son sus preferidas. Lo llevé al medio de la calle, y lo fui guiando "mirá allá, ahí, ¿ves?, mirá, hay rojo, verde, azul", pero a él le importaban las violetas. Y se reía y señalaba con el dedito cuál era el que mas le gustaba. Después entramos. Y se cortó la luz. Se cortó en mi casa, y en cinco cuadras a la redonda. Tuvimos que salir de nuevo, y miramos la luna, que estaba regordeta y blanca. Cercana. Te estirabas un poco y la tocabas. Mi sobrinito le cantó a la luna. Está demente, pero es de familia. Estaba todo oscuro, el cielo se iluminaba cada vez menos: ya no estamos en la era de gastar dinerales en fuegos artificiales. Al rato se fueron todos. Lavamos los platos, con mamá, y chusmeamos. Me dormí mirando "The office". Lo primero que pensé cuando abrí los ojos hoy al mediodía fue: "mañana me dan la llave del departamento nuevo".

El comando ramero en la operación mudanza está activísimo. Cuando papá y mamá me traían para acá les dije "pasemos por mi casa nueva asi la ven de afuera". Asi que allí fuimos. Estacionamos en la vereda, y yo les dije "esas tres ventanas". "Es re grande" dijo mi mamá, y mi papá no entendía cuál era el edificio. Miramos las tres ventanas, un rato, y nos fuimos.

Ahora estoy disfrutando mis últimos días acá. Es raro. Cada cinco minutos me repito "me mudo", pero todavía no puedo creerlo. Mi vida está casi toda en cajas, todas demencialmente organizadas. Mamá será la madre sustituta de mis plantas: ya se llevó la Santa Rita, el jazmín, y el perejil. Al menos sé que quedan en buenas manos. Papá ya arregló casi todo lo que rompí en estos dos años y medio. Mamá ya revisó bolsas y se llevó cahivaches inservibles. "Ojalá nunca tengamos que mudarnos" dijo mi papá, y continuó: "Si hay que embalar todas las porquerías que guarda la mami no terminamos nunca. Un camión sólo para el placard". El otro día me pregunté de qué carajo me servía ser buena. La respuesta me llegó de una manera extraña: cada persona que supo de mi mudanza se ofreció a ayudarme, y la mayoría agregó "vos siempre ayudás en todo, cómo no te voy a ayudar con eso". Yo, que pensaba empezar a ser un poco mas zorra, me convencí de que voy por un buen camino. Tengo que seguir siendo como soy.

Me queda por embalar todo lo del placard, y algunas cosas de la cocina. Ya está. Goobye Belgrano. El comando ramero viene el domingo, escuchá esto: a las OCHO de la mañana, a llevar cosas a mi nueva casa. El lunes el flete a llevar las cosas grandes. Y no quiero ni pensar lo que me va a suceder cuando, finalmente, vea todo completamente vacío, recorra por última vez esta casa donde fui tan feliz y tan infeliz. Cuando cierre las persianas, las puertas, y camine por el pasillo hacia la salida. Y ya. Después de eso, una vida nueva. O casi.

Porque el 2010 ya llegó, y los fortineros lo festejaron con una caminata maravillosa por Avenida Rivadavia que a mamá y a mi nos emocionó (a mamá mas: se olvidó que estaba cebando mates y se le enfrió el agua), y yo lo festejo cambiando de casa y de barrio. Mis años pares siempre fueron una mierda, pero agarrate 2010: no te voy a dar tregua, y a la primera que me hagas, te cago a patadas en el orto.