martes, 31 de agosto de 2010

Se puede decir

Sin cruzar los dedos ni que crezca la nariz: estoy pasando uno de los mejores cumpleaños en mucho tiempo.

lunes, 30 de agosto de 2010

En un día de mierda

Vení, decime. Puteame. No me importa. Descargate. Sí, conmigo. No, no me ofendo. No me enojo ni te reprocho nada. No te contradigo. O como quieras, como prefieras, no me importa. Te digo que sí, que es una mierda. Que sí, que nada tiene solución. Pegame. Dale, me la banco. No tengo problemas. Soy fuertecita para estas cosas. Ponete violento, echame toda la culpa, desquitate conmigo. Decime puta, decime hija de puta, decime conchuda. Gritame. En serio te digo: haceme mal. Ponete bien haciéndome mal. Está todo bien, yo te banco en esta. Yo entiendo de días de mierda. Yo tuve y tengo muchos días de mierda. Y me la agarro con cualquiera. Pero cualquiera no sabe que es un día de meirda. Por eso agarrátela conmigo. Yo sí sé qué es un día de mierda. Decime lo que quieras, lo que se te cruce. Te juro que no me enojo, no hago puchero ni me pongo a llorar. Te escucho y te entiendo, y si querés además te discuto. ¿Preferís sumisa que asiente o conchuda que retruque? Decime, juguemos a la peleita boluda. Gritame hinchabolas que yo te grito nunca pensás en mi. Dale, gritémonos. Revoleame un paquete de cigarrillos que cae al piso y ni siquiera hace ruido, yo te tiro un vaso de vidrio que explota sobre la pared, al lado de tu cabeza. Explotemos de ira. Explotá de ira. Dejame ayudarte a pasar el día de mierda. Decime qué hacer. Decime de todo. Dejame ayudarte y no te preocupes que mañana me olvidé. Dale, decime, yo te ayudo, ¿tenemos que matar a alguien? Vamos. Matemos a alguien entonces.

sábado, 28 de agosto de 2010

Las pibas del conurbano hicimos una *piyamada*.

acá me dicen "eh vo´bruta, se dice piJama".
A ellos les digo: la RAE me dice que piYama existe

miércoles, 25 de agosto de 2010

Es muy de minita querer ver a tu ex para que se de cuenta lo bien y feliz que estás sin él.

Hace unos días iba en el colectivo pensando en un chico y me pasé tres paradas. TRES. Yo cada vez me estoy volviendo mas subnormal.
Y contame, ¿a vos qué carajo te importa tanto por qué hago o dejo de hacer cosas en mi vida? Lo único que me faltaba, que un pelotudo se pusiera a cuestionarme, como si conmigo misma de jueza no fuera suficiente.

Metete en tus cosas, forro.

martes, 24 de agosto de 2010

No sé, como que todo mal. Ni ganas de venir a escribir acá.

viernes, 20 de agosto de 2010

¡Pero qué barbaridad, cuánta madre fanática de comunicarse a los gritos con sus hijos!

Mi teléfono inteligente

Mi teléfono es tan inteligente que se apaga solo.
Sabe que nadie me llama, entonces me hace el favor.
Cargo su batería.
Y él la gasta rápido, en silencio, sin que yo me de cuenta.
Autodestruye su energía.

Y después, sin avisar, se apaga.

Y ya.

Mañana vemos.
¿Dale?

jueves, 19 de agosto de 2010

miércoles, 18 de agosto de 2010

Gente que me hace reir



Me dijo "Maru, la gente te quiere", y yo me largué a llorar.

Parame el mundo

¿Gané el premio de Oblogo?

¿¿GANÉ EL PREMIO DE OBLOGO??


¡Pero por el amor de Greyskull!
¡Gané el premio de Oblogo!


(media hora después de hiperventilar por la noticia)

Muchas gracias a todos los que me votaron, y también a los que no votaron ni por mi ni por nadie. Gracias gracias gracias. Posta: si hoy no exploto de alegría es un milagro. Hoy camino y dejo una estela de papel picado detrás mio. Los payasos cantan y bailan y golpean sus platillos y yo tengo una sonrisa tan grande que en cualquier momento se me traba la mandíbula.

¡Gracias!

martes, 17 de agosto de 2010

Señoritas jovencitas que visitan este blog

Hagan el favor de no escupir de manera impune su lastimosa cantidad de años delante de las ya casi treintañeras que escribimos y paseamos por acá.

Gracias por su atención.

Y sepan que la juventú no es eterna.

Las ama y odia con mucha esmero y pasión, m.

lunes, 16 de agosto de 2010

Ay, mirá, morite de envidia

El mueble que me compré es de las mejores cosas que me pasaron en esta primer mitad de año.



domingo, 15 de agosto de 2010

Cuando dije que no iba a pedir ningún favor estaba mintiendo

En realidad, en el momento en que pedí que me votaran para el premio de Oblogo realmente lo hice casi sin esperanzas y con mucha vergüenza.

Pero ahora, que quedan algunas horas de votación, me entero que estoy entre los DOS mas votados, y como eso me llena de emoción y de esperanza por un mundo mejor, los invito a que pasén por acá y me voten, los que todavía no lo hicieron.

Ayúdenme a ser feliz.

viernes, 13 de agosto de 2010

Ya de por sí, el pasacalles me resulta una cosa completamente horrorosa. Pero, hace bastante tiempo, vi uno que se grabó en mi cabeza y que a veces, al recordarlo, no me deja dormir. Decía:

"Matias, voy a amarte hasta pasitas bien arrugaditas".

Guácale.

miércoles, 11 de agosto de 2010

De la novela a Puan

Jean más bien sueltito. Tiro alto. Ni claro ni oscuro. Recto.
Sweter de hilo color *cremita*.
Zapatillita blanca.
Medio jopo.

Directo. Salió de "Clave de Sol" y se vino. Ni tiempo para cambiarse tuvo.

Te vas bien a la mierda. Y punto.

lunes, 9 de agosto de 2010

Si estás solo porque estás solo, si estás con alguien porque estás con alguien. Hay días en los que, básicamente, no hay poronga que te venga bien.

Cosas que interesan sólo a tías babosas

Uno de mis sobrinos abrió su regalo, lo abrazó con fuerza y se fue caminando.

Cosas absolutamente vergonzosas que pensé el fin de semana

+ Qué lindo que me acompañes a comprar regalos.
+ Qué lindo que me compres un pastelito de arándanos.
+ Qué lindo que quieras llevarme las bolsas.
+ Qué lindo pasear por el super con vos.
+ Qué lindo el disco que me bajaste.
+ Qué lindo que cocines para mi.
+ Qué lindo cómo me hacés reir.
+ Qué lindo cómo te reís con cualquier gansada que digo.
+ Qué lindo sos.

viernes, 6 de agosto de 2010

Hoy hace sol en todos lados, ¿viste?

Vení, cantá conmigo

Vení, bailá conmigo

Acorde

Hace no mucho tiempo, un amigo que no sabe qué es el amor (esas fueron sus palabras textuales, y si tengo que ser sincera yo tampoco sé qué es el amor, aunque sé lo que no es: el conformismo no es, la mentira tampoco, la obsesión mucho menos. ¿Escuchaste? La obsesión no es amor, y te lo puedo decir yo, que estuve ahí, en el podio de los obsesivos), que está confundido y no sabe qué quiere o qué no quiere, un amigo que es una persona hermosa para tener de amigo, pero te la regalo si querés algo mas, un amigo que a veces siento se engaña a sí mismo y engaña a los demás, me dijo: "Su compañía es acorde".

Y mi expresión, cuando escuché la palabra "acorde" fue de sorpresa mezclada con tristeza mezclada con incomprensión. Entonces le dije: "¿Acorde? ¿ACORDE? ¿Estás hablando de tu novia y decís que su compañía es *acorde*? *Acorde* explota de un conformismo de mierda, por favor. Nunca repitas esa palabra para refereirte al amor. Nunca."

El se rió, y por un momento sentí que su *acorde* no había sido inocente, que él sabía que era conformismo, que sabía que era una expresión de mierda. Y sentí que no le importaba.

jueves, 5 de agosto de 2010

Quereme asi, neurótica

Yo te lo advierto: mi vida es una colección de pequeños acontecimientos que transformo en tragedias griegas. Lo cotidiano para mi es oscuro, problemático, patético, exagerado. Quereme asi: haciéndome problemas por nada, y por todo. Quereme asi de neurótica, asi de obsesiva, asi de quejosa. Quereme asi o no me quieras nada. Y sabé que si me preguntás cómo estuvo mi día, voy a contarte mis cuatro dramas, mis cuatro tragedias.

1. El taxista escucha la radio. En la radio hay: un oligofrénico que gritaba las noticias. Y una imbécil. Una imbécil que en lugar de decir "por favor" dice "pol farol". ¿Entendés? "POL FAROL" dice, la pelotuda, y se rie como una hiena. Y se empecina en repetir su chascarrillo una y otra vez y sigue riendo y yo pienso: "¿Realmente le pagan por esto?". Pienso todo el día en eso, no puedo sacar de mi cabeza su voz de pito repitiendo su expresión hasta la deformación. Quiero pensar que sos un invento, que sos una computadora, que no te pagan por eso, quiero pensar que no existís. Pero no. No sos un invento. No sos una computadora. Y sí: te pagan por decir "pol farol" en la radio. Existís.

2. Me subo al colectivo, está vacío y yo contenta. Elijo el asiento de atrás, del lado de la ventanilla. Saco un libro y pienso que no, que mejor no leo y miro qué pasa afuera, en la calle, o adentro, en el colectivo. Hace no mucho escuché en una película que le aconsejaban a una ex modelo ahora productora de moda que no importaba de dónde hacia dónde estuviera yendo y sin importar qué medio usara, siempre tenía que estar mirando qué pasaba alrededor. A veces lo pongo en práctica. Y entonces, el sufrimiento. Un señor de piernas interminables se sienta al lado mio. Eso es suficiente. Sufro todo el camino. No puedo pensar en otra cosa. Todo el trayecto Colegiales-Almagro internada en un drama. Me tortura. Alterno mirada hacia el afuera, mirada al colectivo que se va llenando hasta explotar, mirada hacia el señor al lado mio. No me concentro en nada, salvo en el quilombo que va a ser pararme, pedirle permiso, y hacer millones de malabares para no trompezarme con sus interminables piernas. La paso tan, pero tan mal, lo sufro tanto, pero tanto, que por momentos amago con lo siguiente: "Sigo hasta la terminal y ahí veo cómo vuelvo a casa".

3. Entro a una zapatería intentando persguir la suerte de ayer*. Entonces: me atiende una rubia teñida con las raíces crecidas y unos labios rojos carmesí que hacían juego con una flor en la cabeza, una flor que parecía marchita. Con decisión y plata en la billetera le digo "Por favor, ¿me traés estas y estas en 37?". Ella me trae y yo me pruebo una de cada par en cada pie, y la miro sorprendida y pensando lo peor: que un pie se me había agrandado mucho o que el otro se me había achicado mucho. Y también pienso, antes de decirle algo: "Esto es la muerte, no debe haber cirugías para pies, este es el comienzo del fin: estoy empezando a deformarme". "Una me queda grande y la otra chica" le digo con simulada tranquilidad, tratando de contener las lágrimas que provocan saber que me estoy deformando, que esto es solo el comienzo, que el jorobado de Notre Dame un poroto al lado mio. Y ella, fresquita, con sus labios rojos carmesí, su flor marchita y sus raíces crecidas, me contesta "Es que una es 36 y la otra 38".

4. Camino por avenida Corrientes. Me paro en seco en un local que vende sábanas, toallas y cosas para el baño (cuando recién me mudé, compré ahí una jabonera que se pegaba a la pared con una sopapa y le pregunté al señor: "Seguro que esto va a pegar, ¿no?". La jabonera está archivada en el fondo del placard: no hubo manera de que quedara quieta en la pared, siempre me estafan. Siempre). Miro algunas cosas desde afuera y de repente lo veo ahí y me desespero: un violín de plástico colgado entre las sábanas y las cortinas de baño. Un violín de cotillón, con cuerdas de tanza. Me violento. Qué hace ahí ese violín. Quién tuvo esa idea tan desafortunada. Díganme quién fue. Saquen ese violín de plástico que contamina la vidriera. Qué necesidad había. Por qué. Y sigo pensando lo mismo, y cada vez me angustio mas, me pongo mas nerviosa, ya no tengo frío, me olvidé de la subnormal que me trajo botas de cualquier tamaño, camino rápido, casi corriendo, me agito, me alejo del local pero lo único que quiero es volver y romper la vidriera a patadas. Me saco.


*ayer: entré a un local de ropa y lo vi ahí, colgado, floreadito, con un cartel imaginario que decía "Maru". El cartel imaginario lo tiene hace muchos meses y yo siempre lo vi y lo ignoré, ni siquiera me lo probé porque si además del cartelito con mi nombre absorbe algo de mi perfume es el acabose. Estaba fuera de presupuesto, siempre lo estuvo, hasta ayer, que además del cartelito con mi nombre llevaba otro cartelito que decía "Sale" y una cifra hermosa, redondita y accesible. Lo agarré para probarlo pensé lo peor: "seguro que estuve pensando en este vestido hace meses y ahora me lo pruebo y me queda horrible, siempre me pasa lo mismo, hacen ropa que a mi me queda mal, que me hace fea, caderona o con la espalda del tamaño de una heladera". Pero no: me lo probé y lo compré y llegué a mi casa y lo usé hasta que me fui a dormir y me miré en espejos y dije out loud: "¡encima me hace unas gomas bárbaras!".

El aire artificial, la luz de mentira

Tengo una "B" roja pegada en la puerta, un picaporte rojo. Dos silloncitos recién tapizados, y otro que me dice "vení a dormir la siesta acá". Tengo un plasma y sonido 5.1. Dos computadoras, una caja de pañuelitos de papel, un frasco con alcohol en gel que usé una o dos veces. Tengo muebles antiguos (o retro, o vintage, o como quieras llamarle). Eso es lo lindo.

Porque además tengo un triste tubo fluorescente que está apoyado sobre un parlante. Un triste tubo fluorescente, como si fuera la heladera de una carnicería. Cuando camino a oscuras hacia el interrumptor de mi triste tubo fluorescente, siempre me choco con algo: tengo un multi-moretón en la rodilla. Un triste tubo fluorescente que enfría el lugar, que lo convierte en un hospital. En un lugar donde no suceden cosas lindas. A las paredes blancas el tubo fluorescente las hace aun mas blancas, mas perfectas, mas aburridas.

Y además tengo un purificador de aire. Un purificador de aire que de cerca hace un pequeñísimo ruido a motorcito y nada mas. Pero su aparente silencio es un engaño, ataca calladito mi purificador. Cualquiera que entre lo percibe: "¿Qué es ese olor raro?". Ese olor raro es el aire purificado. El aire purificado no huele bien. No estamos acostumbrados al aire purificado, y menos que menos al aire artificialmente purificado.

Aire artificialmente purificado mas triste tubo fluorescente.

Es una mentira. Una cápsula que me encierra desde las diez de la mañana. Salgo de la cápsula a fumar. Y no debería fumar. Pero esta cápsula me ahoga. Prefiero ahogar a mi cuerpo con un cigarrillo, pero al aire libre. En mi cápsula de sillones cómodos y muebles retros, el aire es de mentira, la luz es de mentira. El aire huele raro. La luz asusta.

Y no tengo ventana. Respiro el aire artificialmente purificado. Me ilumino, veo, con la luz blanca, con esa luz congelada. Y me canso, me siento mal, me entristece mi cápsula. Me entristece este aire, esta luz.

Yo quiero una ventana. No pido demasiado.

A 26 días de los 27 II

el otro día iba en el colectivo y no me acordaba si estaba por cumplir 27 o 28.
no estoy exagerando.
realmente estaba confundida.
tuve que hacer cuentas.
¿en qué año nací?
¿en qué año estamos?
entonces 27.

¿27?
¿o 28?

A 26 días de los 27

no me voy a poner triste en mi cumpleaños
lo prometo
trato hecho nunca deshecho

martes, 3 de agosto de 2010

Sigo siendo la reina del melodrama

Igual no os preocupéis. ¿Cuánto puede durar la felicidad? ¿Cuánto tiempo puedo tardar en encontrar algún problemita nuevo? Algún día los payasos tienen que descansar.
No escribo no porque no tenga cosas que decir, sino mas bien porque todo lo que tengo para decir es vergonzoso. No escribo porque en la cabeza tengo un tsunami de palabras ñoñas, empalagosas y boludas. No escribo porque estoy hecha una boluda. Porque soy la mujer felicidad. Porque estoy bien, porque estoy cómoda, porque me tratan lindo, porque me estoy riendo todo el día. Porque hacía mucho tiempo que no estaba asi de contenta, asi de sonriente, asi de tranquila, asi de todo. Hacía mucho que no dormía sola sin sentir que estaba sola. Hacía mucho que no me ponía un lunes a las nueve de la noche a limpiar. No escribo porque sólo tengo palabras de novela, palabras de madres orgullosas, tías babosas y abuelas que conceden los deseos mas absurdos. No escribo porque exploto de alegría, porque los payasos que caminan conmigo no me dejan sola ni un segundo. Porque todas las canciones me parecen alegres. Porque sólo quiero comedias. No escribo porque soy feliz. No escribo porque a nadie le interesa lo que pueda decir una persona feliz.

No sé si te lo dije

Pero eso no es amor.