sábado, 3 de octubre de 2009

El petisito

Tiene cara de snob, el petisito. Lo noté en la primera foto que vi de él, lo confirmé en la segunda, lo odié en la tercera, lo quise matar en la cuarta.

Después me olvidé.

Volví a recordarlo cuando leí algo que había escrito, y supe que no sólo tenía cara de snob, sino que efectivamente lo era. A cada una de sus frases contesté con una puteada, a cada uno de sus párrafos le hice "hambre" con mi boca, y cerré el artículo diciendo "además de snob, un boludo bárbaro".

Después volví a olvidarme.

Y vuelvo a recordarlo ahora, mientras lo escucho, con sus declaraciones políticamente correctas para con el Viejo Mundo, con ese tonito español impostado, con ese querer quedar bien no matter what, con esa horrible necesidad que tienen ciertas personas de mostrarse inteligentes, interesantes, intelectuales, inloqueseteocurra. Con esa espantosa necesidad de destacarse entre los demás, de jugarla de sol en medio de un la menor. Suena mal. Y se nota. Se notan sus necesidades, saltan a la vista sus inseguridades, termina resultando el menos interesante, el mas falso, el mas asquerosamente insoportable.

Espero volver a olvidarme, de ese petisito con cara de snob, que además es snob, y se cree interesante, el muy pelotudo.

1 comentario:

VaL! dijo...

Flaca, gracias.

Describiste a alguien por quien siento la misma repulsión. Nunca había encontrado calificativos adecuados.

Un sol en un la menor. Magistral.

Tengo material para rato.
Reverencias.