sábado, 17 de octubre de 2009

Comparison

Para paliar un poco la masculinidad de mi escritura (que yo no veo, por supuesto), el profesor me manda a hacer una tarea que de pensarla nomás se me hace tediosa. Entonces vuelvo en el colectivo pensándola, y claramente no me sale. No sé hacer comparaciones. Y no sé si eso está bien o mal, pero es lo que sucede. Hay ciertos momentos en que se me ocurre una que otra, pero son tan estúpidas que me abstengo de cosiderarlas como parte del cuento.

Cuando bajo del colectivo pienso qué sucedería si conozco a un muchacho ridículamente romántico, que todo el tiempo esté haciéndome comparaciones. Que mis ojos parecen almendras, o que estar conmigo es vivir en primavera. Yo me pego un tiro. Pero ojo, puede que de ahí salga algo lindo. Se me ocurrió una escena, para un cuento que no llevaré al taller porque me van a retar.

Estábamos en la cama. Él me estaba acariciando el hombro hacía una película, por lo que yo sentía un leve ardor. Le corrí la mano al brazo, y empezó nuevamente con su acto de caricia corrosiva. De repente se sentó en la cama y me dijo: "¿Sabés una cosa?", hizo una pausa dramática, me sonrió, llevó su mano a mi rostro, y continuó: "Sos como un jazmín". Yo lo miré, suspiré, me senté en la cama, y le pregunté por qué. "Por qué qué" me dijo él. "Que por qué te parece que soy un jazmín". Y él, de nuevo sonriendo, de nuevo acariciando, contestó tranquilo, como si estuviera diciendo una obviedad: "Porque sos blanquita, suave, y siempre tenés rico olor". "¿Vos me estás cargando, no? ¿Vos realmente me mirás a mi y te imaginás un jazmín?" Él no respondió, supongo que estaba acostumbrado a que yo hiciera silencio ante cada una de esas estupideces que me decía. "No, posta te digo. Te juro que yo no entiendo como podés verme como un jazmín. O sea: ¿vos sos conciente de la pelotudez que acabás de decirme? Yo me banqué eso de que estar conmigo era como estar en primavera todo el tiempo, y me banqué que me dijeras que mis curvas son tan perfectas que parecen una autopista. Aunque ojo, lo de la autopista me pareció un poco desafortunado. ¿Pero un jazmín? ¿Estás seguro? ¿Una planta? Vos me estás diciendo que me ves como una planta. Podés agregar que me venden en las florerías por ramito, o que pasados algunos días el olor que largo es fétido. Podés decir eso, si querés, que también son características del jazmín. O no. ¿Sabés que podés decir que estaría re copado? Podés decir que los jazmines tienen cierta tendencia a atraer a cualquier tipo de bicho." Él sonrió. Evidentemente, no había entendido nada.

5 comentarios:

mariana dijo...

Jajajajajajajaja Menos mal que no te coparó con otra flor, como ser "culo de vieja" o "clavel"...Sino, se merecía un shot en el orto.

Sos lo más!! tu profe, no entiende naaada! ;D

la secretaria dijo...

ídola!
aajajaja

LeO dijo...

No se pueden festejar tooodas las comparaciones del mundo, tampoco.

Sobre todo porque el 90% son mersadas.

M. (Una Ramera) dijo...

mariana: obvio que soy lo mas, aunque todavía tengo que aprender a hacer comparaciones

secretaria: gracias!

leo: no, el 90 % no son mersadas. hay comparaciones hermosas! sólo que A MI no se me ocurren!

besos!

Dolores dijo...

jajjaja muy gracioso, te empizo a leer hoy.
beso,D