domingo, 26 de octubre de 2008

Trabajadora

Cuando tenía seis, o siete años, lloraba todos los días en la puerta de la escuela porque no quería quedarme, quería irme al trabajo con mi mamá. Y parece una pelotudez, pero siempre me sentí más cómoda (léase contenta) en ámbitos laboras que en escolares. De hecho, cuando trabajé en una escuela disfruté todo mucho más que cuando estudiaba en otra (y eso que tenía que usar un guardapolvo espantosísimo que me llegaba a los tobillos).

Empecé a trabajar cuando tenía dieciséis años y nunca paré. O sí, paré el primer año de facultad (después de haber aprobado el fatídico CBC). Pero me pareció tan raro no trabajar que al año siguiente volví al ruedo. A mi me gusta trabajar.

Puteo un montón y a veces reniego porque no sé si lo que elegí como profesión es realmente lo que me gusta hacer. Me da un miedo enorme despertarme el día de mañana (esta es una expresión que detesto, porque es como una metáfora de cabotaje, como que decís el día de mañana pero en realidad estás hablando del futuro, me parece medio pelotuda) y darme cuenta que en realidad yo tenía que ser abogada, o contadora o ingeniera. Igualmente, no creo que sucedan todas esas cosas porque, a pesar de putear y enojarme con mi profesión varias veces a la semana, yo amo mi trabajo. Como amaba acompañar a mi padre al taller o a mi madre a la fábrica.

2 comentarios:

PerSe dijo...

lo unico que me dejo la rectora de mi secundario fue esta frase "se lo que quieras, pero en lo que elijas, se le mejor"

No digo que tengamos que ser los maradona de cada rubro, pero si intentar acercarnos lo mas posible.

Si uno hace eso difícilmente mire para atras con un dejo de arrepentimiento por lo hecho o lo no hecho.

Daria dijo...

Mirá, con respecto al miedo ese de no haber eligido lo correcto .... creo que todos (o casi todos) lo tenemos. De hecho creo que hay poquísmas personas que tuvieron la fortuna de ser tocadas con la varita y que tienen una vocación, así desde chiquitos y para siempre ....
Yo creo que uno es muchas cosas a la vez. También creo que nada, nada lo determina a uno.... y que por eso haber elegido tal o cual carrera no es restrictivo de nada .... todo lo que uno aprenda suma ... y siempre, siempre hay tiempo para cambiar .... En eso admiro (y me tranquiliza) a Anita (alias mi madre) de bioquímica a algo así como una RRPP y ella feliz....
Así que preocúpese menos y relájese más!
Beso de lunes!