miércoles, 2 de junio de 2010

Siempre te voy a hacer reir

Esa noche hacía calor. Era verano. Vos tenías los ojos tristes, siempre tenés los ojos tristes, pero esa noche, en particular, tenías la mirada ida, en teoría estabas ahí, conmigo, pero tus ojos estaban en otro lado, pensaban en otra cosa, recordaban a otra persona. Esa otra persona no era yo, y no me importaba que no fuera yo: nunca me preocupó saber que estabas enamorado de otra, otra que te lastimaba. Unos días antes me habías dicho el domingo fue un día muy triste. Y yo no necesité preguntarte nada mas, ni vos tuviste la necesidad de contarme nada mas. Yo sé cuándo no preguntar, vos siempre sabés callar. Estabas triste, ese domingo, y después, mucho tiempo después, me di cuenta que cuando estás triste no podés estar con vos, que salís con cualquiera y te acostás con cualquiera porque no tolerás estar con vos cuando vos estás triste. Y qué pena, saber que siempre estás triste. Hablaste de corrido, esa noche, no hiciste pausas ni paraste para respirar. Yo te escuchaba y me reía, hacía como que lo que me contabas me causaba gracia, aunque pensaba qué triste estás, dejame ayudarte. Pero no te lo decía, yo no sé decir esas cosas como dejame ayudarte, confiá en mi. Después hiciste silencio. Respiraste profundo, cerraste los ojos, te fuiste a otro lado. Y cuando vi que te estabas yendo, empecé a hablar yo. Inventé historias graciosas, te conté citas inolvidables por bizarras, incómodas o aburridas. Dije guarangadas, siempre te hacen reir mis guarangadas, y cuando quise acordarme ya estabas de nuevo, acá, conmigo, con los ojos todavía tristes, pero con una sonrisa inmensa en la cara. Y pensé está bien, está mejor. Estábamos acostados. Estábamos desnudos. Hacía calor. El ventilador nos hacía entrecerrar los ojos. La noche, afuera, era clara. Había luna llena. Te hablé de mis plantas. Te conté secretos. Confesé que hablo sola. Te ofrecí algo para tomar una, dos, tres veces. Te levantaste. Pusiste música y bailaste, solo. Yo me senté en la cama. Te sonreí. Me burlé de tus pasos. Aplaudí tu ridiculez. Tu desparpajo. Después te dije dejame a mi. Puse una cumbia, te mostré cómo bailo. Yo bailo mal. Lo sé yo, lo saben los que me ven. Y en ese momento, no me importó. Bailé mal. Y vos te reíste. Te doblaste de la risa. Me aplaudiste. Te burlaste. Y seguiste largando esas carcajadas que sólo vos largás. Me cansé. Me agité. Respiré profundo y me tiré arriba tuyo. Vos estabas con esas respiraciones raras que son las sobras de una risa despareja y atolondrada. Tenías los ojos colorados. Estabas llorando de la risa. Me abrazaste. Y con ese abrazo me dijiste gracias. Y con ese abrazo yo te dije no te preocupes, yo siempre te voy a hacer reir. Y nunca necesitamos mas que eso. Porque tus necesidades son asi, silenciosas y mis ayudas asi, incondicionales.

20 comentarios:

Tyler Durden dijo...

Excelente.

Me encantó, realmente. Estas cosas me pueden, casi se me pianta un lagrimón, la concha tuya (dejame putear un poco, tengo que conservar mi hombría).

En serio, muy lindo..

SOL dijo...

Buenísimo!

carlos dijo...

genial lo que escribistes besos m

MateConDuraznos dijo...

"con esas respiraciones raras que son las sobras de una risa despareja y atolondrada."
Excelente.

Últimamente nos estás regalando unos textos que la verdad son un placer.
Gracias.

Greta * dijo...

coincido 100% con el comentario anterior :)

María dijo...

La intimidad...
Muy bueno.

Juan dijo...

Woooow..

Clap clap clap clap clap clap clap clap clap clap re clap..


(de pie y muy sonriente)

V dijo...

La gente que no entiende lo que describís acá me rodea, todo el tiempo. Y no entiende nada de la vida.

("¿Qué, lo vas a bancar? ¿No estás celosa? ¿Qué sos, la madre?" En fin...)

Dominique dijo...

A algunas nos toca a veces ser la funny girl... http://www.youtube.com/watch?v=3VH58PhcGqY

Peperina dijo...

Hermoso, simplemente

Juan dijo...

V 15:19:

V: La verdad me sentí tocado por tu comentario. Si no era tu intención que así fuera te pido disculpas desde ya.
Dejame decirte que yo aplaudo la forma en que escribe, porque creo que realmente es un texto hermoso.
Supongo que a quien escribe este blog no le interesa recibir otra cosa de mi (de MI, el Juan que escribió a las 14.17), y tampoco se si realmente le interesa eso.
Dejar un consejo? Tratar de dar un apoyo emocional, moral, espiritual o lo que sea? No creo que sea necesario de mi parte, y supongo que M. no esta esperando eso cuando postea estas cosas (cuando digo “eso” estoy diciendo: que un tipo al que ni ella ni nadie de su entorno conoce intente solucionar sus problemas 4 míseros párrafos.)

Por ultimo, tampoco sos un iluminado eeh... : “("¿Qué, lo vas a bancar? ¿No estás celosa? ¿Qué sos, la madre?" En fin...)”. Y si, no te creas que sos el único que lo notaste.

untipoexpertoencosas dijo...

El texto es muuuy bueno, los demas es palabrerío y opiniones subjetivas me sumo a los que aplauden y claro de pié.
A ud mis saludos.

Anónimo dijo...

Pre-Cio-So...y si, encima, es real...Que Minita del Carajo resultaste Ramera !!!!


Aplauso Sostenidooooooooooooooooooooooooooooo

V dijo...

Ok, Juan, no entiendo.
Por empezar, soy una chica.

Lo mío fue un "Por fin encuentro a alguien siente o piensa parecido a mí con respecto a este tema". Y claro que a M. no tiene por qué interesarle lo que yo diga, pero no fue en ningún caso un consejo.

Sólo dije que, descripto un caso parecido (de una chica que comprende la tristeza de él por temas ajenos a ella, por otras mujeres, e intenta alegrarlo y confortarlo) muchas de mis amigas no lo han entendido, me han considerado una marciana y me han hecho comentarios como los que puse entre paréntesis ("¿Qué, lo vas a bancar? ¿No estás celosa? ¿Qué sos, la madre?"). Así que me alegra que M., con su sensibilidad, lo vea de una manera parecida a la que vi una situación similar con mi propio chico de ojos tristes. Siempre es bueno identificarse con las palabras de alguien inteligente.

El texto es hermoso y está brillantemente escrito, además.

M., disculpas por esta controversia, el texto no la merece.

Anónimo dijo...

realmente me llegó al corazón ramera...tus palabras se convierten en unas imágenes tan pero tan nítidas en mi mente, que me fascinan...eso es lo que me pasa cuando lo que leo me atrapa, me convence, me seduce...te felicito por tu sensibilidad y sencillez para captar la vida. Me encanta!!!!
Solcito
(es la 1º vez q comento, q emoción!)

la niña z dijo...

che, me hiciste llorar, posta.

Es MUY MUY MUY lindo. Y muy linda vos, claro.

Juan dijo...

Uuuuy V..
Te pido mil disculpas, de verdad.
La verdad que entendí que cuando decís: “La gente que no entiende lo que describís acá me rodea, todo el tiempo.” hacías referencia a los comentarios y no a algo personal tuyo, nada que ver, perdón.
Agarre para cualquier lado, te pido disculpas otra vez, ahora lo releo y hasta me resulta violento lo que dije.
Entendí cualquier cosa, te pido perdón de vuelta, y coincido con vos: Este hermoso texto no merece esta controversia, y me hago responsable por crearla.

Me deje llevar por la idiotez, salte re al pedo.
Perdón V.

V dijo...

Todo bien, Juan.
Aprovecho para comentar que firmé con mi inicial sólo de paranoica, porque temo que lleguen a este blog esas amigas o ese chico al que supe hacer reír.
Besos a todos.

Natalia Stoppani dijo...

Me encantó este texto, me emociono mucho...

Anónimo dijo...

Me gustó mucho el relato, a mí me pasa lo mismo pero al revés, él es el que está siempre dándome y yo... recibiendo, y alguna vez me gustaría ser yo la que le doy... pero como que no tengo con que... que se le va a hacer.
Besos

Jo