jueves, 3 de junio de 2010

Regalo sonrisa

Con la gente que para en tu cuadra, tenés que tener buena onda. No me refiero al vecino, kiosquero o verdulero. Hablo del cartonero que para todos los días a la misma hora en la misma esquina, o a la señora que no tiene dónde vivir y se acovacha debajo del techito de un local abandonado. En mi cuadra, hay un muchacho al que le falta una pierna. Se junta todos los días con dos o tres mas a tomarse una cervecita en el pilar de la casa antigua que está al lado del kiosco. Al principio desconfié. Siempre, al principio, uno desconfía. Yo desconfié, en parte porque a veces se me ocurre mirar el noticiero, en parte porque soy una miedosa nata.

Hace poco mas de un mes, una madrugada llena de insomnio me hizo levantarme de la cama y sentarme frente a la computadora a dejar el tiempo pasar. A escuchar los mismos temas una y otra vez o a ver los mismos videos de youtube que ya todos sabemos de memoria. Escuché algunos ruidos, algunos gritos, y me asomé por la ventana. En la cudra de enfrente, bajo el techo protector de un garage, el muchacho sin pierna y sus dos amigotes se disputaban un par de frazadas gastadas y agujereadas. En un primer momento pensé que peleaban. Y me asusté. Me metí rápido y cerré la ventana. Los espié un poco mas, hasta entender del todo que lo único que querían era no pasar frío en una de las primeras noches de frío de Buenos Aires. Pero eso no fue todo: un rato mas tarde, ya desconcentrada de los muchachos que trataban de dormir, y concentrada en la nada misma, escucho la voz de uno de ellos: "la dejaste muerta". Y luego "la mataste". Y de nuevo "tirada ahí, muerta". Los "muerta" y "mataste" empezaron a repetirse no una, sino cinco o seis veces. El que las decía era el muchacho sin una pierna. El corazón me empezó a latir mas fuerte, mas rápido, y en mi cabeza lo único que se escuchaba era "muerte muerte muerte muerte". Y cuando no escuchaba "muerte" escuchaba "la mataste", y el artículo femenino me hacía pensar en una mujer, en una mujer muerta, en una mujer que alguien había matado. Pocas veces sentí tanto miedo y tanta incertidumbre como en ese momento. Mientras ellos repetían "muerte" yo pensaba, trataba de descubrir qué carajo se hacía en un caso de estos. A quién se avisaba. ¿Se avisaba? ¿Se seguía espiando? Si me ven acá, espiando, ¿van a venir a buscarme?. Pasé un largo rato pensando, tratando de calmarme y espiando sin que me vieran. No sé si me calmé, no sé si respiré profundo ni tampoco sé cuánto tiempo pasó, hasta que de repente, por un movimiento, por una acción del muchacho sin pierna, me sentí la persona mas estúpida del universo. El muchacho sin pierna muleta en mano se levantó del lugar, se abrió paso entre las piernas de sus acompañantes, y se vino mas para el lado de la calle. En su mano derecha, llevaba una paloma agonizante.

Recién paré en el kiosco a comprar porquerías. Al lado del kiosco, como todos los días, el muchacho sin pierna y sus amigotes tomaban una cerveza. Pagué con cambio y avancé con el bolso a medio abrir, las porquerías en una mano, buscando la llave del departamento con la otra, y uno, que no sé cuál fue, me dijo: "¿No me regalás una sonrisa?". Y yo lo miré, giré un poco la cabeza, exageré una sonrisa, y seguí camino. Mientras caminaba, ya llegando al edificio, escucho: "Me alegraste el día, me lo alegraste, señora". "Y vos me lo cagaste hijo de puta, cómo se te ocurre decirme señora", pensé yo, pero no dije. Porque una cosa es tener buena onda con la gente que para en tu cuadra, y otra es ser una pelotuda bárbara.

19 comentarios:

johi dijo...

jajajajajajaja, soy igual, desconfiada.
No regalo sonrisas, son una amargada y menos aun al linyera de mi cuadra que se tira unos soberanos y horribles pedos.

Anah dijo...

"No todo es lo que parece" se aplica perfectamente en esta situación XD
Pero sí, tenés razón, mejor tener buena onda con quienes rondan por tu casa, y mejor ir entrando en confianza je
Saludos!

Pepita Pistolera dijo...

No hay que prejuzgar por más que muchas veces lo hacemos.

AntOch dijo...

Es verdad, hoy vi en psicología social el prejuicio!
Y uno se hace una idea de alguien pero no trata de cambiarla. En cambio vos pensando mal descubriste que no era malo y tu idea de ellos cambio!
El regalarles una sonrisa es un lindo gesto yo personalmente los ignoraría, no por prejuiciosa simplemente xq no le doy bola a la gente en la calle. Normalmente te dicen boludeces y decidís ignorarlas. Es lo que yo siempre hago quizas sea algo más de forra que prejuiciosa!

Miss Bgui dijo...

Sentí ternura y hasta pensé "que buenita es Maru", hasta que leí lo de "Señora" y largué una carcajada.
Sos tremebunda, loquita (???????)

Laura dijo...

Igual, pobre la paloma.

-Pablo- dijo...

Qué amor!! Si algún día te cruzo por ahí te voy a pedir una sonrisa!

Y te voy a decir "bebé", nada de "señora". ;)

Julián dijo...

Me alegro muchísimo de que hayas abandonado esos prejuicios. Yo a veces me paro a charlar con los cirujas, por lo general son gente copada y algunos tienen cada historia de vida... que te hacen pensar y replantearte un montón de cosas.

Mientras tanto, vos podés hacerte un cartel que diga "Se regalan sonrisas" e irte a la Av. Corrientes para hacerles la competencia a los de "Se regalan abrazos". Y si te va bien quién sabe, a lo mejor podés tachar donde dice 'gratis' y empezar a hacer una moneda.

Peperina dijo...

Mmmm Pablo, no sé qué es peor. Lo de señora por lo menos fue cortés, si te dicen bebé ya pinta pajero el asunto.

Es lindo regalar sonrisas. Como decirle buenos días al colectivo y ver cómo el tipo te mira como si vinieras de Saturno, mientras balbucea un buenos días a su vez.

-Pablo- dijo...

@Peperina: Uy, siempre digo pavadas en este blog y alguien las toma muy en serio. :S
Era en chiste que "le diría bebé para compensar a los que le dicen señora". Más vale que sonaría pajero (lo cual, dicho sea de paso, sería un fiel reflejo de mi persona). ;)

Y sí, está bueno hablar con "esa gente" que uno siempre deja de lado. No es que yo lo haga demasiado. Con el colectivero sí, y al cartero si me lo cruzo también. Pero linyeras y afines nop. :(
Igual, creo que no hay linyeras en mi barrio. Hay alguno en Caseros, que es lo más cerca.

Toori. dijo...

aja aj aja aja aj, no sabes como me reí leyendo tu blog. Esto me suena a repetido porque ya tuve que explicar varias veces como llegué a escribirle un comentario a un completo desconocido, pero bueno, ahí va la explicación: empecé un blog nuevo, hace poquito, y llendo de blog en blog y de blog en más blog aparecí en el tuyo:)
He estado en una situación parecida, no con linyeras, con villeros(? Resulta que al lado de la casa de mi abuelo viven unos medios sospechosos. En medio de la noche empezamos a escuchar ruidos y gritos, nos re asustamos, y sentimos lo que vos sentías. No sabíamos qué hacer, el corazón se nos salía. Al final nos enteramos de que se estaban peleando entre ellos, de que son re locos y casi se matan :|
Bueno, (Maru, no?), un gusto haber leído tu blog, yo soy Tori:)
Suerte.

Deras dijo...

Por un segundo me imaginé que lo que te estaba pidiendo en realidad era una galletita sonrisa. Bastante bizarro hubiese sido si te pedía una galletita y vos le dabas una sonrisa de verdad, además de tratarte de señora se te hubiese cagado de risa!

Anónimo dijo...

Yendo, por favor, Yendo con Y, que me lastiman los ojos.

Artus dijo...

bien contando. bien escrito. muy descriptivo

Raspu dijo...

Yemdo se escrive con "m" no con ene.

carlos dijo...

excelente post besos m

BBSampler dijo...

La sonrisa abre todas las relaciones humanas…imagina tu sonrisa que ya de por sí es preciosa.

Saludos señorita.

untipoexpertoencosas dijo...

En sí decantaba desde un principio sea o no una paloma,(al menos era predecible) ahora sus finales, con esas deducciones y pensamientos realmente resultan admirables.
Otra vez reí, gracias.
Mis saludos.

Jerome Turner dijo...

regalales una frazada o de ultima una bufanda!