jueves, 6 de noviembre de 2008

Ortografía

Últimamente se potenció la obsesión que siempre tuve por la buena ortografía. Me molesta muchísimo que la gente escriba con faltas de ortografía, me molestan a la vista y, sin importar quién me esté escribiendo, me dan ganas de corregirle, de pegarle con un palito en la mano y hacer que escriba en una hoja mil veces la palabra “herbívoro” (puede ser cualquier otra, eso no es lo importante). Es insoportable. Realmente me pone muy nerviosa encontrarme con faltas. Aunque también me ofuscan los brutos errores de redacción y/o conjugaciones verbales.

Desde que soy muy chica tengo una excelente ortografía. Tal vez porque empecé a leer y escribir de muy nena (entre los cuatro y los cinco se me despertaron esas ganas) y eso debe haber hecho que tenga como un amor incondicional por el lenguaje escrito y por ese amor debe ser que me gusta que se lo cuide y no se lo maltrate de ninguna manera.

Por qué “herbívoro”. Estaba en tercer grado. Era el primer año que yo asistía al colegio de monjas (venía de una estatal super tumba). Nuestra seño Begonia (o Begoña), nos tomó una prueba de lengua a fin de año. Era un dictado de cien palabras. Había que hacerlo en lapicera de tinta (ese fue el primer año que la usé, y me manché el uniforme absolutamente todos los días), en hojas nº 3, rayadas y marca Rivadavia (Begonia practicamente obligaba a nuestros padres a comprar esa marca, supongo que tendría acciones con don Rivadavia, o algo similar). La cosa es que hicimos el dictado, me acuerdo que era un día muy caluroso porque ya estábamos a pasitos del verano, así que en vez de camisa y corbata teníamos cancheras chombas celestes. Todo venía bastante bien hasta que apareció la palabra “herbívoro”, que suena amenazante, aunque no tanto como “carnívoro”, que es mucho más peligrosa (pero sabrosa). Fue la única palabra, de las cien, que escribí mal. Le puse el acento correspondiente, pero se me enrocaron las v y b. Claro, después mi madre me dijo el secreto y nunca más la escribí mal.

4 comentarios:

Daria dijo...

Eh, "defectuosa" es mucho, sra!!!!
Me ahcés acordar a mi Srta Alejandra también de tercero ... ella nos hacía escribir "Córdoba" (mayúscula + acento + B) aunque acá la razón era pura, lisa y llanamente rosa .... la seño tenía un novio cordobés, Martín .... ay! lo estoy viendo!!! Rubiote, coloradote de bigote ....
Y no te preocupes que las faltas nos hacen sangrar los ojos a muchos ... Yo a veces no aguanto y las corrijo .... qué sé yo .... y cunado me encuentro una ....ayyyyyyyyy!!! vuelvo y corrijo ... no lo soporto! En fin, así que me pesca alguna ... no dude en corrigirme, se lo agradeceré (aunque me quiera matar por bestia!)
Beso!

Natalia Alabel dijo...

¿Cuál es el secreto? Yo me precio de tener buena ortografía, pero por una cuestión intuitiva. Desconozco todas las reglas ortográficas. Es más, me invento reglas propias. Por ejemplo, "hervíboro" va primero con v porque "hervir" se escribe con v.

M. (Una Ramera) dijo...

daria, es un defecto porq es en lo unico q pienso cuando leo algo!!!

no presto atención a lo q dice el mail. y despues hago cualquier cosa

natalia, herbívoro. porque viene de hierBa. es milaggroso. bno te la olvidas mas

besos

Laura dijo...

Totalmente, yo también soy una obsesiva con la ortografía y me gano no pocos enemigos. Parece que hay una moda moderna (valga la redundancia) que consiste en decir "uy, qué aburridos que son los que respetan las reglas ortográficas", como si ellos las pudieran transgredir por tener a un Arlt dentro.