martes, 20 de septiembre de 2011

Había cosas de las que no hablábamos

No hablábamos de los padres divorciados ni de los padres que se habían borrado o de los que habían muerto. No hablábamos de tragedias ni sabíamos qué se sentía que te criara una tía o una abuela o cómo estabas ahora que tu vieja se había muerto por un cáncer. Jugábamos a las familias perfectas que nunca un problema y cuando había un problema nos decían que no dijéramos nada, que mejor que nadie se enterara. Y así andábamos, todos felices, en ese viaje de egresados que se extiende desde primer hasta quinto año, siendo parte de familias perfectas, hijos de padres perfectos, obedientes hijos perfectos.

11 comentarios:

Mariano dijo...

Todos arrastramos bardos. Todos tenemos alguna historia. Contarla es abrirse. Y, también todos sabemos, que eso cuesta. Hay cosas de las que no hablamos porque pasamos mucho más tiempo tratando de ser felices.

untipoexpertoencosas dijo...

me siento muy identificado, que realidad tan grande, creo que tambien eran miedos a las condenas sociales, y el ser distintos una inmensa boludez,y si puede ser como dice Mariano intentar pasar mucho mas tiempo tratando de ser felices, de vivir en una familia aparentemente normal, hoy me parece que los adolescentes y niñ@s tienen menos prejuicios, todo es realmente más normal.
Me gustó el relato.
Mis saludos.

LulúLaRú dijo...

A veces extraño un poco aquellas épocas por más que fuera todo una farsa.

marcando indieferencia dijo...

Totalmente de acuerdo
Me encanta como escribes, ¡Felicitaciones!

Te dejo una canción que recuerda esos momentos no sé por qué

http://open.spotify.com/track/6EaHDsTWNNJRkCMtptSE6n

Anabella dijo...

Todos sabíamos que en el fondo nadie llevaba una vida tan perfecta.

Trapitos al Sol. Indiscreciones de una empleada doméstica dijo...

Por eso si encuentro que algo es perfecto. Asumo que es porque todavía no detecto su imperfección. Los budistas hablan del hedor de la iluminación...la perfección también apesta.

nomesalelapalabra dijo...

A mí me tocó conocer varias imperfecciones, pero claro, se las veía como eso: imperfecciones y no cosas "normales".

nomesalelapalabra dijo...

A mí me tocó conocer varias imperfecciones, pero claro, se las veía como eso: imperfecciones y no cosas "normales".

LulúLaRú dijo...

Bueno, mejor por un lado. Peor es cuando se percibe lo muy imperfecto como demasiado normal.

Ene dijo...

Te lei en Oblogo, felicitaciones, muy bueno.

Mariana dijo...

En mi curso era diferente, cuanto más trapitos al sol y escraches mejor...hijos de políticos a los gritos porque sus padres eran chorros y qué, si ellos iban de vacas a europa y a los 16 les regalaban autos...
Divinos!