lunes, 6 de junio de 2011

Contradicciones

Ayer vi la biopic del Dr. Muerte (cuando empecé a verla me pareció medio plomazo y paré para mandarle un mail a mi novio donde le decía, entre otras cosas, que cuánta entereza, el Dr. Muerte, para aceptar ese sobrenombre sin chistar y hasta sentirse orgulloso de él, qué clara la tenía). Cuando se murió mi hermana todos dijimos, con muchísimo dolor, que hubiera sido mucho peor que quedara, por ejemplo, cuadripléjica, y que de un día para el otro ella, que era tan deportista y culo inquieto, de repente no pudiera hacer nada. Y resalto que lo decíamos con muchísimo dolor y hasta con un poco de miedo porque es medio una mierda decir: es preferible que haya muerto a que quedara muerta en vida. Yo no sé qué pasa después de que uno se muere. Algunos días me levanto medio creyente y pienso que los muertos están pasándola bomba en un paraíso donde están todas las cosas que amaron en su vida y que son capaces de hacer mil millones de cosas más, y otros días me levanto más pesimista y pienso que uno se muere y chau, fue, no hay nada más. De una u otra manera, los que quedamos vivos somos los que tenemos que afrontar y sufrir y aceptar la muerte de alguien que quisimos. Es doloroso y muy difícil, hay que ponerle muchísimo esfuerzo y seguir adelante, hay que aprender a aceptar la muerte. Anoche, entonces, miraba la película y pensaba no sólo en la gente que decidía suicidarse porque realmente no le quedaba más lugar para el sufrimiento, porque no podía más, porque los dolores eran peor que la muerte, y pensaba en las parejas y familiares de esa gente que decidía matarse y en esa aceptación: si quiere morirse porque no-puede-más, que se mate. Aceptar esa decisión (que tu marido de toda la vida, enfermo hace treinta años, diga "basta") es un acto de amor inmenso, es dejar de pensar en uno y pensar en el otro, en que realmente el otro ya no tiene ni un gramo de nada para seguir adelante. Y veía en una escena un viejito a punto de morir, agarrado de la mano de su esposa, diciéndole "gracias" y ella diciéndole "te amo" y me pareció un gesto desgarrador pero a la vez lleno de amor y alivio. Y me sentí un poco hija de puta.

8 comentarios:

M dijo...

Che, me re alivio leer esto. Anoche cuando lo vi en la tele me hizo sentir un poco mal, por el hecho de que me senti la única persona que pensaba 'y bueno... está bien." Yo creo que hay casos en los que uno tiene que poder elegir. Yo soy una cagona, se que elegiria seguir viva por puro miedo a ese 'qué viene después'. Pero, llegado el momento, me gustaría tener la opción.

Eli dijo...

Me dejaste... ¿Cómo se dice?... De una pieza.

Lola dijo...

y si, creo q es mas dificil para los q quedan, porq por lo menos los otros estan en paz o eso elegimos creer.

Milu dijo...

Y lo del infierno?
A mi me aterra pensar que una persona muerta puede estar pasándola mal ahí, como lo describen los cristianos. Eso de que si fue una ''persona buena'' se va al cielo, y si es mala, al infierno, o algo así.

Gata Flora dijo...

Ultimamente la muerte es algo q me ha dado mucho para pensar, hace unos días falleció un tío abuelo, ya tenía sus años, y supongo q aprendí a racionalizar todo el tema, la típica: "vivió muchos años", "hizo siempre lo quería", "vivió a pleno", y está bien, lo entendí, o por lo menos eso creo. Pero tmb, hace no menos de un mes falleció una compañera de clase, con 21 años, igual q yo, y eso es algo q me sigo rondando la cabeza, por qué ella?, me hizo pensar mucho en q todos tenemos una hora marcada, no??, quien sabe lo q "tejieron las Parcas".

saludos gatunos

Pompina dijo...

Yo tenía 22 años y llorando le supliqué al médico que hiciera "algo" para frenar el sufrimiento de mi papá que no dejaba de quejarse de dolor, ya sedado e inconsciente. Un sufrimiento de 16 meses de quimioterapia y horror. Nos sentó a mi hermana y a mí en el pasillo del sanatorio y nos juró que durante todo ese tiempo él había hecho todo lo posible para salvarlo. Después entró a la habitación con una enfermera y cuando salió me dijo que no me preocupara más. A la mañana siguiente mi papá murió. Esto pasó en 2004 y yo sigo llorándolo hasta hoy, pero tengo un orgullo profundo que me dice que si bien no lo pude salvar de la enfermedad nefasta sí hice mi parte en no permitir que siga sufriendo. Ni él ni nosotras nos merecíamos tantísimo dolor.

Lady Kelvin dijo...

Bueno, te leo desde el reader hace mucho tiempo. Dudé bastante, pero me decidí a comentar. Entiendo perfectamente el final de tu post (y el de la película) mi esposo murió en noviembre, después de 7 años de luchar contra un cáncer. Yo estuve a su lado hasta el final de todo y, antes, hasta el final de su lucidez. Yo, los últimos días, esperaba desesperada que se muera de una vez. Y sí, me dijo gracias mil veces y nos dijimos mil veces Te amo y me pidió disculpas por no aguantar más y le dije que ya era hora de que descanse. No creo en dios, el tampoco creía en nada. Sospecho que no nos vamos a encontrar más, pero el alivio que siento de saber que ya no sufre no lo puedo poner en palabras. Y no, no es egoísmo, todo lo contrario.
Hay cosas... hay suertes a las que nunca le vamos a encontrar explicación. Mientras tanto, se vive y se sigue buscando la vuelta para ser feliz la mayor parte del tiempo.
Saludos!

Anónimo dijo...

Naaaaa ya no queda lugar alli