domingo, 11 de diciembre de 2011

Pitucones

Pasaba mucho tiempo arrodillada y todas las rodillas de mis jeans pasaban del azul oscuro al blancuzco desagradable hasta que terminaban por romperse y mamá le cosía unos pitucones.
Cada vez que mamá me compraba un nuevo par de jeans oscuros me los entregaba con la advertencia "no te arrodilles mucho que se arruinan muy rápido". Y yo, que no gustaba de tener las rodillas blancuzcas o gastadas o rotas o con pitucones, me prometía que esta vez no, que no iba a arrodillarme más de la cuenta, que no iba a dejar que se gastaran y rompieran mis nuevos y flamantes jeans.
Nunca pude cumplirlo.
Nunca tuve jeans con rodillas oscuras.
Todo fue blancuzco, gastado y con pitucones encima.

2 comentarios:

Leria! dijo...

Hasta lo blancuzco y gastado, una pionera.
Ahora, los pitucones... No tienen aliciente posible.

Paul Maril dijo...

Ahora que soy padre lo entendí. El problema no es que se tiren al piso y gasten las rodillas. El problema es la guita que cuestan los pantalones. Si los pibes se pusieran con el costo de los mismos, no habría problema en que se tiren al piso como marmotas 24 horas por día.
-¿Me puedo tirar al piso todo el día como un marmota, mami?-
-No, que gastás los pantalones.-
-Tomá $150, mami.
-Bueno, entonces tirate al piso y no me rompas las pelotas.
FIN.