lunes, 2 de marzo de 2009

Sábado

Porque no es fácil salir en tu pueblo originario. Me calzo la pollera porque estoy depilada y hace calor, pero caemos en ese lugar entre tumba y felino, donde se respira olor a humedad y abundan los tacos agujas de acrílico, y las piernas largas, bronceadas y sin celulitits, que apenan a mis piernas, sólo depiladas y un poco más humanas, que de largas no tienen nada. La pollera me sienta bien. Aunque no muchos chicos me miren. Es que entre un felino de piernas largas y una paticorta de pollera a la rodilla, está claro dónde se va el goma.

De gomas me harté. Bananas, gomas, gansos, giles o salames. Digamos que cualquiera de eszas características les cierra y los describe a la perfección. Tal vez sea el exceso de gel, y ponele que el gel viene de un animal (supongamos de una ballena), está claro que hubo que matar una troupe de ballenas gigantes para que estos muchachos (gomas, giles, gansos) puedan salir de punta en blanco y con las chuzas duras y paradas por la noche ramera.

Siempre pasan cosas buenas. Te cruzás con uno, con otro, con uno mas. Y la noche se viene melancólica, aporque ¿te acordás cuando éramos pendejas y el único objetivo de nuestra vida era tranzar? Bueno, tranzar era un objetivo fácil para la mayoría de las chichis, menos para mi, que siempre fui tímida y me creía un cero a la izquierda y jamás me levantaba ni a la mañana.

No sé cómo, en qué momento ni por qué. Pero ya lo dije, no sé decir que no, y de repente me encuentro entrando a un BOLICHE. Hace como mil años que no iba a un boliche y todo me parece caluroso, transpirado y con niveles de audio estrambóticos ("Ya no estoy para estoy bailes, literalmente hablando"). Entonces, la puta madre, en qué puto momento accedí a venir acá. Porque si tan siquiera me pasaran una cumbia yo te juro que te bailo, mas un poquito entonada, mas sabiendo que a veces mover las caderas me sale un poco bien. Pero así no man, cómo carajo podés tolerar esta música electrónica del demonio. Y dios mio, no podés poner esa frecuencia tan aguda y darle con la manivela porque te juro que siento que me están por explotar los tímpanos. De verdad, me siento mal, no me gusta. Aparte, pará, porque estas niñas (niñas, niñas, niñas) pasadísimas, en qué momento se puso de moda estar TAN fucking pasado de todo un sábado a la noche y con catorce años de edad. Me dan ganas de abrazarte y llevarte a casa y acunarte hasta que te quedés dormida, pelotuda, calentona. Das feo, porque aun sin cartel, se nota a la legua que estás a la venta, o que directamente estás regalada. No sé si es un cerramiento cerebral mio, no sé si me estoy poniendo vieja, no sé si estoy equivocada, pero es lo que me pasa.

Ese sonido horrible sigue sonando cada vez mas fuerte, y hayt luces tipo láser y hay esa luz tipo flash que te marea y te sentís mal, y dale, vamos a casa que quiero dormir, te juro que le estoy poniendo toda la onda que tengo en la vida pero esto ya resulta infumable. Me fumo un cigarrillo y vamos, pero la puta che, te dioje que nos íbamos y ahora querés ir a la pista. Y el tercero del grupo insiste en ir a la pista, y se compra uno de esos tragos modernos y energéticos que a mi me resultan espantosos y desabridos, y dale, comprate el trago, y bueno, vamos a la pista. Guau, es tremendo cómo la gente se posesiona con estoas ritmos y estas frecuencias tan agudas. Y que si querés pedir fuego tenés que gritar, y andar con la manito levantada, porque los tarados ni miran por donde caminan, y se te tiran encima y los boludos se queman. Al fin y al cabo, levantás la manito para hacerles un favor. Y el chabón, dale chabón, terminate el trago. "Cuando me termino el trago nos vamos", había dicho media hora antes, el forro. Y todavía le queda medio vaso lleno de esa bebida espantosa y aburrida y desabrida y esa música, y esa gente, y el gel, las frecuencias agudas, el calor, acá ni siquiera hay aire, no puedo estar de mal humor, porque se supone que tendría que estar pasándola bomba, pero te juro, de verdad, no puedo mas, vamos, terminate el trago, le repito mentalmente como si pudiera acelerar el acto de tomar con sólo pensarlo. "Sos una amarga". Y sí hermano, yo soy una amarga pero vos demorás dos días en tomarte un trago de mierda.

Y no me queda otra. "¿Me convidás un poquito?". Y que sí, claro, pensé que no te gustaba. Traeme papi, dame eso. Fondo blanco, sin pensarlo mucho. Y tomá el vaso, te lo devuelvo, no tiene mas, qué pena. "¿Nos vamos?".

2 comentarios:

Natalia Alabel dijo...

En fin, un post escrito por la vieja que te usurpa el cuerpo, de la que ya has hablado en alguna ocasión...

laurita dijo...

Ay M., me sentí tan pero tan identificada. No es que no me guste salir, pero los boliches son una cosa tortuosa.