jueves, 12 de marzo de 2009

Para no olvidar

Entonces lo que disfruto es hacer como si estuviera continuando algo y no empezándolo. Hacer como si esto que publico acá es en realidad un pedacito de algo que escribí en otro lado, o que le dije a alguien, o una porción de pensamiento. Sea uno, o lo otro, o lo último, lo único que estoy haciendo (y que me divierte, por una cuestión de inmediatez, de continuidad, de eliminar el principio y el final) es enfatizar que esto es una porción de algo un poco mas grande.

Al fin y al cabo, jugarla de completitud, de totalidad y de cosas por el estilo me resultaría mentiroso y falso. Poner un pedacito acá, y que el lector se imagine de dónde venía este fragmento, de qué estaba hablando, en qué estaba pensando, o por qué este pedacito, este fragmento, esta porción, y no aquella anterior a lo publicado o la parte posterior -la de atrás-. O por qué plantarse a pensar de dónde venía esto exactamente (de dónde venía yo, quiero decir). Tal vez es plantarse a pensar de dónde viene el que lee esto, que le dispara, qué lo hace pensar, en qué situación diría o pensaría estas cosas, por qué no las dijo, por qué le estoy robando las palabras.

No me gusta pensar o actuar a modo de comienzo y final. Así no entiendo las cosas, porque la vida es una línea larga que empezó hace un montón. Y todo lo que vaya pasando en el medio es eso, pedacitos de esa línea. Pero bueno, también es cierto que en relación al final no puedo decir que falte mucho o poco, porque sencillamente no lo sé. Me concentro entonces en el comienzo, y sigo jugando a que esto es un fragmento, un pedacito, la continuación de lo que venía pensando, lo que venía hablando.

Y este fragmento, a su vez, es un pedacito de un discurso mayor que tal vez mañana cambie. Nunca digas nunca. Y la puta madre, nunca digas nunca es una de las verdades mas grandes que escuché en mi vida, tal vez una de las únicas. Porque cuál es otra cosa a la que puedas aferrarte tanto, con qué otra cosa podés identificar tanto tu vida, como con el cambio permanente, con la apertura mental, con el saber que lo que hoy no, tal vez mañana sí. Y por qué, entonces, establecer cualquier cosa que uno piense como si fuera una verdad absoluta cuando es solamente MI verdad. Y es mi verdad HOY. Mañana, no sé.

Por eso, un fragmento, de un discurso mayor, que tal vez mañana cambie. ¿Y entonces? ¿Para qué escribir algo que mañana puede no resultar mas verdadero?

Para no olvidar lo que uno fue. Para no olvidar lo que uno es.

Para no olvidar.

1 comentario:

Daria dijo...

A mi me huele como a libertad eso que escribís .....