Otra vez pan casero, ésta vez integral. Cada día me salen más ricos.
Para la hora de la merienda, cupcakes de remolacha y chocolate, mate y mucha felicidad.
En la foto, de fondo, el mueble celeste con flores, un poco más adelante un televisor del siglo pasado, sobre el televisor una parte de la biblioteca que en el medio (no se ve en la foto) se está hundiendo por el peso y en cualquier momento se quiebra. Me gustaría estar presente el día del quiebre porque todos los libros cayendo debe ser un espectáculo precioso.
Además: el food styling no es lo mio y todas mis comidas se ven muchísimo más lindas en vivo y en directo. Fui al supermercado sin corpiño, con un buzo deportivo que me queda pésimo y un jean que me hace tremendamente caderona. Me consoló mucho ver una abrumante cantidad de familias feas y changos llenos de paquetes de fideos y salsas preparadas.
4 comentarios:
Hola! qué lindo que estés de vuelta!! Se ven riquísimos los cupcakes. Pasa la receta ;).
Besoooo
El buzo sin corpiño es una de las formas del paraíso.
Y ojalá que la vida te conceda la enorme fortuna que sería presenciar la caída de los libros.
Besos y buen domingo!
Todo es sinónimo de felicidad y tranquilidad emocional.
:)
:) me matan tus posts!!
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