martes, 21 de abril de 2009

Me agarra de repente una angustia galopante. Pero viene así, de repente, sin aviso ni nada. Estoy bien, sonrío, a veces me rio, y de repente las lágrimas empiezan a brotar y no puedo pararlas. Y son lágrimas gruesas, llenas anécdotas que se me aparecen y me recuerdan a todo ese tiempo feliz, tal vez el mas feliz de mi vida. Y me quedo largo rato así, pensando en el pasado y dejando que las lágrimas caigan y que la angustia, en algún momento, empiece a desaparecer.

3 comentarios:

Daria dijo...

Es que la angustia es así, te agarra cuando menos la esperás. Lo bueno es que podés llorarla .... es una manera de dejar que se vaya, no?

Beso!

=Jota= dijo...

horribles esas angustias
me ha pasado

victor dijo...

Cuando te pase eso , pensa en todas las cosas hermosas que tenés, y no en lo que no tenés , o ya pasó.