Hoy estoy vestida muy linda y bastante elegante porque la mitad de mi ropa está húmeda desde el domingo pasado y la otra está sucia.
Mostrando entradas con la etiqueta Ser linda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ser linda. Mostrar todas las entradas
lunes, 28 de mayo de 2012
jueves, 24 de mayo de 2012
El estado de las cosas
Tengo el pelo largo por la cintura.
Una trenza hecha para tapar que está un poco sucio.
Voy a almorzar una milanesa con puré de un lugar donde las porciones son chiquitas y el precio esta infladísimo: es Palermo.
Después voy a comprarme un pantalón porque el que más uso data del 2009 y se está rompiendo.
Pisé mierda en algún momento de la mañana.
Viajé parada en el 34.
Tengo mucho trabajo pero desde que llegué estoy dando vueltas y no avanzo nada.
Estoy linda.
jueves, 10 de mayo de 2012
jueves, 2 de junio de 2011
Hace dos años era una persona muy triste
"Me enamoro de una casa que no tengo, de unos estantes que veo por ahí, del sol que entra por una ventana que no es la mía, de unas flores en un florero que no tengo, de un color de pared que jamás se me hubiera ocurrido. Me enamoro de una escena que tengo en la cabeza, la luz tenue, rico olor, un disco de Belle and Sebastian, un libro que nunca leí y una manta que no conozco. Una mesa ratona grande donde apoyo los pies. Me encanto con comidas que nunca probé y que nunca voy a cocinar. Me enamoro de mi viendo películas de equis director. Pienso en un perro que me hace fiesta cuando llego a mi casa o un gato que me abriga la panza en invierno, mientras yo duermo la siesta. Y mientras me enamoro de todas esas posibilidades, me lleno de trabajo y trato de no estar sólo conmigo porque si hay algo de lo que no me enamoro, soy yo." (Junio de 2009)
Ahora, no sé, me amo así como estoy.
Así como soy.
jueves, 2 de diciembre de 2010
viernes, 12 de noviembre de 2010
Trastornos alimentarios
A mi me gusta mucho comer, y odio profundamente vomitar. Creo que por esas dos razones nunca padecí bulimia o anorexia. Pero sí tuve trastornos alimentarios.
Cuando era chiquita era un alfiler de flaquita. Se me notaban las costillas, los huesos de la pelvis, las clavículas. Y no me gustaba comer nada: no me gustaban las verduras, no me gustaba la carne, no me gustaban los fideos recalentados ni me entusiasmaban las achuras. Me tenían que obligar a terminar el plato y el postre (el maldito "postre" al que mi madre llamaba "postre" no era mas que una manzana arenosa partida al medio. Eso no es postre señores padres, las cosas por su nombre). Era flaquita. Tenía los brazos angostos, no podía usar pulseras porque se me caían. Tampoco cinturones porque el agujero mas chiquito a mi me quedaba gigante. Tenía la cara medio chupada, y el pelo largo, rubio, por la cintura, con un corte recto (en mi época las chiquitas íbamos a la peluquería sólo a cortarnos las puntas, nunca un rebajado, nunca un corte diferente, siempre largo hasta la cintura, jamás las puntas florecidas). Pero un día, "me hice señorita".
No recuerdo cómo se sucedieron los cambios, tengo la imagen mental del antes y el después, no sé si fue de golpe o paulatino, pero de repente, a la edad en que empezamos a gustar concientemente de chicos del grado, que nos queremos ver lindas, yo tenía granos horribles, había engordado diez kilos, me habían crecido unas tetas que para el grupo de amigas eran despampanantes, la espalda se me había ensanchado, y tenía panza. Y ahí empezó la lucha.
Pasé muchos años peleada con mi cuerpo. Y cuando digo muchos no exagero: siempre me veía gorda, horrible, grandota, fofa. Yo quería tener ese cuerpecito que había tenido alguna vez. Quería los brazos angostos, la panza chata y las clavículas salidas para afuera. Y tuve señores alrededor que no colaboraron: el apodo mas amoroso y repetido que escuchaba era "gordita". El chiste era venir, agarrar un rollo de mi panza y moverlo, y como si eso no hubiera sido ya suficiente humillación, agregar "qué rollitos, gordi". O darme una palmada en la cola y decir "¿Comemos flan hoy?". Esos chistecitos chiquitos, esos comentarios que hasta podrían verse inocentes, a mi me partían al medio el cuarto de ego que todavía conservaba, eran una puñalada que me destruía cada vez mas. Esos comentarios me volvían mas gorda, mas fofa, mas fea.
En esos años de pelea con mi cuerpo hice dietas crueles, fui al nutricionista, me obsesioné con el gimnasio, dejé de ir al nutricionista, comí galletitas de cartón, almorcé lechuga sola (o lechuga con sal), dejé de lado los verdaderos postres y me hice mejor amiga de las frutas. Pero a mi seguía gustándome demasiado la comida. Almorzaba una milanesa de soja, sí, pero a media tarde me atragantaba con un paquete entero de galletitas de chocolate. Me sentía culpable por la cantidad que había comido y juraba, repetía, con una mano en el corazón: "Mañana dejo de comer como un cerdo". Iba y venía. De dieta cruel que me hacía poner de mal humor a correr varios kilómetros por semana a decirle sí a tres kilos de helado. Era frustrante. Era espantoso. Sentir que la pasaba como el orto porque comía cosas sin sabor y encima seguir fea, gorda, fofa. Me daba vergüenza ir a una pileta porque sabía que todos iban a pensar "qué hace la gorda esa acá".
Hace algunos días caminaba con un amigo por la calle. Me dijo que estaba linda y yo me miré y le dije: "Hace algunos años yo ni loca usaba calzas. Ahora sí, porque me reconcilié con mi cuerpo". Y no es mas que eso. Yo me amigué con mi cuerpo, acepté que nunca voy a tener el cuerpecito frágil que tenía a los nueve años. Acepté que siempre voy a tener una pancita, que naturalmente las tetas se me van a caer un poco.
No sé bien cómo pasó. Sí sé que desde hace algún tiempo, yo me miro y me veo cada vez mas linda. Y tal vez sea una cuestión de felicidad, de bienestar: me veo linda porque estoy bien, estoy contenta, se podría decir que estoy feliz. Me veo bien y me veo la panza y me río de mi panza, y si alguien me dice "gordi" le digo "sí, claro, a mucha honra, pasame un poquito de crema para las frutillas". Ya no puedo ni considerar la idea de hacer una de esas dietas inhumanas que hacen mis amigas, ya no me detengo a leer cuántas calorías tiene el paquete de galletitas, ni hago cuentas mentales ni repaso lo que comí ni me doy un "permitido". Ojo, tampoco nos confundamos: no me fui al otro lado, para el terreno del descontrol, para nada, sigo cuidándome, pero a otro nivel: ya no es querer alcanzar la flacura de una modelo, es no atragantarme con cualquier cosa y después no poder moverme. Ya no es hacer tres kilómetros corriendo para tener las piernas duras, sino para poder respirar mejor. Ya no es comer ensalada porque "la lechuga no engorda y llena", es comer ensalada porque no podés decirle que no a una ensalada de palta y tomate o de chauchas y espárragos. Es comer rico y sano porque quiero, porque me gusta, porque me hace feliz, y no porque tengo que adelgazar. No como carne mas de una vez por semana porque no me gusta la carne. No como un paquete de galletitas entero porque con dos o tres ya estoy bien. No cuento calorías, no me veo fofa, no me veo gorda, no me veo mal. Todo lo contrario: me veo espléndida.
viernes, 5 de noviembre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
lunes, 27 de septiembre de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
lunes, 26 de julio de 2010

Es cierto lo que estás pensando: la estrella no me salió bien. Pero te juro que lo intenté. Te juro que doblé papelitos con paciencia y esmero. Te juro que me concentré. Que deseché las hojas cuyos pliegues habían quedado torcidos. De verdad, me esforcé un montón. Pasé cerca de dos horas para que quedara eso. Y no, no quedó bien. Y lo sé, no es necesario que te rías en mi cara, ya sé que la estrella está cache mal, que está desarmándose, que las puntas están rotas y los dobleces desparejos. Pero no me importa. Porque probé, y me esforcé y me concentré. Y es la primera vez que la hago, y me salió enterita. Toda cachuza, pero me salió. La próxima va a ser mas bonita etcétera. Asi que no te rias de mi, no seas malo, felicitame.
viernes, 28 de mayo de 2010
Quién no lo ha hecho alguna vez
-Qué linda estás vestida.
-Gracias. Lo que pasa es que después tengo que ver a un cliente por un trabajo.
Mentira.
Me había vestido porque sabía que me lo iba a encontrar.
jueves, 25 de febrero de 2010
Hoy, frente al espejo, minutos mas tarde de minutos mas tarde
"No, ningún cuco.
Soy linda.
Linda.
Lindísima."
Porque vamos, la única manera de trabajar el autoestima es creyéndosela un poquito.
viernes, 12 de febrero de 2010
jueves, 4 de febrero de 2010
jueves, 3 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
Autoestima y fin de mes
Lo bueno de estar con el autoestima por las nubes y pensar que todo me queda lindo o que soy hermosa etcétera, es que justo está coincidiendo con fin de mes, y eso me imposibilita de realizar gastos innecesarios como la compra de dos vestidos mas, o de dos zapatillas del mismo modelo pero diferente color etcétera. Pero soy suertuda: tengo jefas que se van de vacaciones y vuelven con regalitos para mi. Decime si la remerita rayada no es una belleza.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



