Estoy transitando un período de semi anorexia involuntaria que por un lado me da muchísimo temor y por otro me da muchísimo mal humor. Yo no sé qué le anda pasando a mi cuerpo que no acepta las comidas. Todo me cae mal, todo me cae pesado, nunca tengo hambre, tengo que obligarme a comer. No me gusta porque hasta hace poco era todo risas: el jean que no usaba hace tres años volvió a entrarme, conformarme con un yogur y no con media docena de medialunas estaba bueno y era saludable, pero ésto se está transformando en algo que no me copa para nada. A mi me copa comer.
A la mañana me levanto sin hambre y desayuno poquito y como me levanto casi al mediodía, me salteo el almuerzo y paso a la merienda, que consiste en un yogur que parece no terminar nunca. El otro día me obligué a almorzar y a la hora vomité lo poco que había comido. Me bajó la presión dos veces en una semana, una de las cuales tuve que tirarme en la cama porque estaba blanca como una hoja y temblaba y transpiraba y tenía frío y tenía calor, todo al mismo tiempo. Llego a casa a las doce y media de la noche y no tengo tanta hambre como para cocinar pero cocino igual porque sé que tengo que comer aunque no tenga fuerzas ni ganas ni voluntad. Tengo que comer porque no puedo estar sin comer, porque no es sano no comer. Pero como dos bocados y me lleno y me obligo a terminar el plato porque tengo la cara chupada y se me está yendo el culo y tengo unas ojeras que, mamita querida, parezco un zombie.
Estoy desordenada y no me copa. No me gusta tener que obligarme a comer porque comer es una de las cosas que más me gustan en la vida. No me gusta y me da miedo.