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lunes, 14 de noviembre de 2011

No fue tan traumático y asqueroso como suena

Hace algunas semanas, cuando les cociné a mis amigos la cena multicultural, nuestro estómagos estaban tan abarrotados de comida que ya no quedaba espacio para la torta y aunque hicimos el esfuerzo de comerla, no hubo forma: quedaron dos o tres pedacitos que puse en un platito y pensé comer al día siguiente.

Al día siguiente estábamos con Juan en la cama mirando no me acuerdo qué serie y aunque yo seguía llena de la noche anterior y de la cena de un rato antes, tuve la brillante idea de buscar el platito con la torta. Así, a oscuras, caminé hasta la cocina y como a mi cocina la conozco de memoria, también caminé por ella a oscuras, agarré el platito con la torta que estaba en la mesada y volví a la cama. Con la mirada fija en la computadora manoteé un pedazo de torta y le di el mordisco más grande del mundo con mi bocota más grande que un buzón. Sentí un leve sabor alimonado que nada tenía que ver con mi torta de manzanas pero pensé que seguramente se había salpicado con un poquito de jugo de limón en algún momento. No le di importancia porque soy una gorda mental que come sin pensar. Tragué, tranquila, y le di un segundo bocado a la torta y el gusto alimonado seguía ahí y yo soy una descontrolada con la comida pero no para tanto, entonces acerqué el platito con las porciones de torta a la pantalla de la computadora y las vi: decenas de hormiguitas caminaban confundidas y supongo que aterradas porque un gigante les estaba destrozando el banquete y la vida a pura mordida. Iban de un lado para el otro, corrían desesperadas por sus vidas en círculo, chocando unas con otras, agradeciendo la suerte que tenían de no haber ido a parar a mi boca. "Hormigas" grité con la boca llena de torta y hormigas y corrí al inodoro a escupir todo lo que tenía adentro y a enjuagarme la boca varias veces con agua y después dentífrico y después enjuague bucal. Y cada vez que escupía salían algunos cadáveres de hormiguitas con sabor a limón.

Salí del baño.
Tiré lo que quedaba de torta con hormigas dentro de tres bolsas y las sellé herméticamente como si eso pudiera borrar el hecho de que me había comido unas hormigas de postre.
Durante la noche me desperté varias veces.
Todavía quedaban algunas hormigas desorientadas dando vueltas por mi cama.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La primera siempre sale mal

La primera siempre sale mal.
Me repetí eso varias veces al ver que la caída de la tela que elegí para mi primera pollera era una caída que no existía. Quedó toda paradita, nada que ver a como yo la había planeado.
Además corté la tela muy concentrada tomándome las medidas como indicaba el patrón y aún así cuando terminé de coserla me la probé y no pasaba por mis caderas: hice una pollera para alguien que pesa cinco kilos.
Eran las nueve de la noche del sábado y la amargura de la pollera chiquita no iba a dejarme tranquila durante el resto del fin de semana así que decidí arreglara. La descosí (¿descocí? me da fiaca buscar si va con s o con c) y le agregué una tira más de tela con otro color de hilo porque el hilo verde se me había terminado. Ahora sube perfecto pero sigue sin tener la caída soñada.
Pero es mi primera pollera, y las primeras siempre salen mal.
Y aunque no tenga caída siempre voy a quererla.


viernes, 4 de noviembre de 2011

Cena multicultural para los amigos de mi corazón

-Guacamole.
-Cremita de queso con eneldo (me niego a llamarle "dip").
-Hummus.
-Tabule (¿tabuleh?).
-Papas bravas.

-De postre, un apple crumble no apto para personitas que cuidan su figura. O sí, es apto para todo público. Diría que es irresistible.

No pegaba nada con nada. Pero qué rico me salió todo.

Es notable que al principio me niegue a escribir "dip"
y después me despache como si nada "apple crumble".


lunes, 29 de agosto de 2011

El capricho de la semana

Quiero una yogurtera.

jueves, 16 de junio de 2011

La felicidad de la cena simple

Hoy no importa tanto la hora demencial en que llegaré a casa, porque sé que me espera en la heladera una milanesa de ayer que será acompañada por fideos con manteca. Eso me hace sentir feliz anticipadamente.

Eso y que hoy me avivé: antes de partir al trabajo tarde/noche ordené el departamento, guardé ropa, lavé platos, hice la cama y dejé cargando una película. Voy a entrar y va a estar todo impecable. Eso también me hace sentir la persona más dichosa del mundo.

Creo que me conformo con muy poco.

domingo, 3 de abril de 2011

La revancha de los ñoquis

La semana pasada hice unos de batata y me olvidé de ponerles sal. De verdad. Le puse un toque al puré y nada más.

Ayer hice de remolacha. No sabés lo ricos que estaban.

viernes, 18 de marzo de 2011

Susanita

Cosas que quiero saber hacer desde que soy pequeña y se me está pasando la vida y no aprendo pero confío en que algún día aprenderé:

-Coser. No un botón, no una roturita: hacer mi propia ropa. Mis polleras y vestidos. No sé, cortinas. Que me dejen de romper el orto "una pollera trescientos pesos".

-Tejer. No una bufanda, eso con paciencia y esmero ya lo hago. Un pulover. Un saco. Un gorrito. Crochet. Mantas.

-Cocinar. De verdad. Amasar. Saber de memoria las recetas. Tortas caseras que no sean el apple crumble que es la única que me sale rica.

Tiempo. Eso necesito.
No. Tiempo tengo. Voluntad necesito.

Y constancia.