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lunes, 26 de septiembre de 2011

Cuesta, y mucho

El viernes a las dos de la tarde dije en voz alta, hablando conmigo misma: "Qué paja salir a comprar cigarrilos, podría aprovechar y dejar de fumar".

Viene siendo la primera vez en la vida que tanta vagancia sirve para algo.

viernes, 17 de junio de 2011

Nada interesante

Se suponía que ahora que iba a tener las mañanas libres iba a hacer todo lo posible para levantarme medianamente temprano y aprovechar para hacer las cosas que con un horario de nueve a dieciocho no podía hacer. Lo único que estoy haciendo es dormir. Hace unos días dormí tanto y me levanté tan tarde que estuve con dolor de cabeza hasta las cinco de la tarde. Esta semana fue casi una pérdida de tiempo absoluta y eso por un lado me enoja muchísimo y por otro me indica que estaba muy cansada o que soy lo más vago que puede existir en el universo. Me inclino por la primera porque la segunda me vuelve a enojar, y enojo + enojo es una combinación de la que hay que huir. Tengo proyectos y cosas por hacer y pensaba que las mañanas me iban a servir para avanzar con eso porque antes, cuando llegaba del trabajo a las siete, me justificaba con el cansancio de todo el día, y me bañaba, cocinaba, comía y ya eran las once de la noche y a las once de la noche lo que se hace es mirar películas o series y no ponerse a investigar sobre una banda para la que prometí un post para el blog colectivo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Lunes

Tengo que empezar el gimnasio.
Tengo que empezar el gimnasio.
Tengo que empezar el gimnasio.
Tengo que empezar el gimnasio.
Tengo que empezar el gimnasio.


Todos los lunes la misma frase.

Todos.

Me hice acordar a esos carteles que hay en almacenes de barrio y dicen: "Hoy no se fía, mañana tampoco". Decir, todos los lunes del año, "la semana que viene me anoto en el gimnasio", funciona igual, ¿no?

miércoles, 30 de marzo de 2011

Cuando me quedo piyameando en casa un día de semana siempre me pasa lo mismo: me despierto y hago una lista mental de todo lo que podría hacer y después son las cuatro de la tarde y no hice nada y tengo que salir a la facultad.

domingo, 2 de enero de 2011

Qué descarada querida, levantate y hacelo vos

Mi partenaire de estas mini vacaciones en el paraíso está en este momento con una bordeadora al hombro mientras yo le indico desde la mesa del patio hacele un nudito, fijate que ahí quedó un poquito.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Obvio que después no cumplo nada

Se acerca el 2011 y ya ando haciendo planes como empezar deporte, usar mas la bici, organizarme mejor con la facultad, tener un mínimo de constancia.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Lo vamos viendo, pero por ahora, lunes, diez cuarenta y cinco de la mañana, las cosas están así: trabajar APESTA.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Feriado

Dexter
Nietzsche
Kant
Dexter
Hegel
Dexter
Origami
Dexter
Dexter
Heidegger
Origami
Origami
Nietzsche
Dexter
Adorno
Dexter
Dexter
Dexter

Así, nunca jamás voy a poder rendir bien mi final.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Me preparo para rendir un final

Y me distraigo con diez sobrecitos de papeles metalizados que estoy convirtiendo en grullas y estrellitas para mi arbolito de navidá.

Responsabilidad, ¡volvé! ¡te juro que no te esquivo mas!

martes, 30 de noviembre de 2010

Y entonces te vas a dormir

En el momento cumbre de la desesperación, en medio de ese estado entre lacrimógeno y colmado de mal humor, aparecen esas ideas que son cualquier cosa menos grandiosas, esas palabras que caen en la cabeza como si fueran una solución mágica, cuando en realidad son solamente un placebo. En el medio de la vista fuera de foco por las lágrimas y la desesperación extrema, vienen, disfrazadas de medicamento milagroso, y te susurran al oído "no te preocupes, todavía te queda un día".

miércoles, 26 de mayo de 2010

Pasajero y olvidable, el ímpetu de activación

Luego de diez días de vacaciones y ningún (pero ningún) ítem tachado de las inmensas listas de "cosas para hacer" en el apartado "no me puedo seguir durmiendo en los laureles" de mi vida, retomo la rutina diaria de quedarme dormida, levantarme puteando, llegar al trabajo, pensar en el almuerzo etcétera etcétera.

Al mismo tiempo -en paralelo, tipo Lost, que todavía NO vi-, diez días de vacaciones y ningún ítem tachado han provocado en mi un descanso y un relax particulares que se infiltran en mi acostumbrada y tan amada fatiga crónica y me hacen tomar resoluciones de lunes un miércoles soleado.

Entonces, hoy, mientras venía en el colectivo, qué lindos los pajaritos, qué divino el sol de la mañana, qué bueno haber conseguido asiento, resolví: empezar el gimnasio, retomar la facultad, arrancar con la dieta.

Por suerte (reitero: POR SUERTE) sé que todo esto es delirio. Locura transitoria. Pelotudez extrema. Y, por sobre todas las cosas, sé que este ímpetu de activación, éstas ganas de hacer cosas, de ponerme en movimiento, es producto de ese relax que tengo ahora, pero que en un par de horas desaparece. Es algo pasajero. Completamente olvidable.