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lunes, 30 de abril de 2012

Uno se cree antiñoño hasta que pasan estas cosas

El pollo frito nos conmueve profundamente. Era miércoles y estábamos por salir a comerlo. Antes de apagar las luces y abrir la puerta para después cerrarla y caminar bajo la noche todavía de verano, me pidió que le alcanzara el cepillo de dientes que estaba en el baño de mi casa porque el de su casa estaba hecho mierda y se había olvidado de comprar uno.

Cuando entré al bañó y prendí la luz me largué a llorar.
En el número uno estaba mi nombre.






Por supuesto que dije que sí.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Repetimos deseo

Por un 2012 con el doble de risas,
¡salú!






Y como pedimos un 2010 con el doble de risas que el 2009 y después un 2011 con el doble de risas que el 2010 y todo se cumplió, podemos afirmar que este año explotaremos el termómetro de felicidad.

martes, 20 de septiembre de 2011

viernes, 27 de mayo de 2011

Aaaaahhhh me voy a morir de un ataque de ternura aaaaahhhh

viernes, 13 de mayo de 2011

Existe

Durante mucho tiempo dudé. Sentí miedo. Sentí que no podía volver a creer. Que no existía el amor sin drama. Que sí existían los engaños, las mentiras y los desencuentros. Los conflictos. Los corazones rotos. El llanto. La espera desesperada por ese que nunca iba a venir. O que nunca iba a volver. Sentí muchísimo miedo, pensando que para que existiera el amor tenía que existir todo ese drama que ya no estaba dispuesta a soportar.

Hace un año me di cuenta que estaba equivocada. Que existe el amor sin sufrimiento. Sin esperas ridículas. Sin luchas de poder. Sin conflictos. Con mucha risa y compañía. Con cariño, con sexo, con verdad, alegría y pasión. Con emoción. Con silencios y charlas interminables. Hace un año me di cuenta que el amor, ese amor sin drama, existe. Un año. Como pasa el tiempo, la concha de la lora.

viernes, 31 de diciembre de 2010

A pesar del mal humor viene el brindis

En el brindis de fin de año o de comienzo de año me ganan el egoísmo y el pensamiento mágico. Pienso que si tomo un trago pensando que el año que viene va a ser mejor que éste, el año que viene, efectivamente, va a ser mejor. Este pensamiento mágico de tomar un trago, pedir un deseo y tener la seguridad de que va a cumplirse sólo tiene validez en el ámbito personal. Por eso yo no pido que haya trabajo para todos, ni paz mundial, ni alimentos lloviendo del cielo. Me parece una pelotudez suprema, pensar que porque tomás un trago y pedís un deseo universal, el deseo vaya a cumplirse.

Gracias por este año de compañía virtual, no quiero ponerme maricona, pero saberlos del otro lado me hace sonreir siempre. Gracias por haberme votado en cuanta estupidez se me ocurrió participar y gracias por haber hecho que ganara el premio de los lectores de Obglogo (tengo que contarles del día que fui a recibirlo, me bloqueé y me dieron el micrófono y fue un papelón). Gracias por entender que todo lo que pasa acá es de mentirita, es un chiste. Gracias a las minitas por no tener miedo en decir también soy minita y a los tipitos que vienen acá y comentan sin miedo a las minitas. Gracias por estar ahí, es por ustedes que yo sigo acá (ahí está, ya me puse todamaricona y se me llenaron los ojos de lágrimas). Hoy a las doce de la noche voy a llorar como todos los años, voy a brindar con mi hermana mirando algún cielo repleto de fuegos artificiales, voy a pensar que este año que termina fue increíble, y voy a repetir el deseo del año pasado:

Por un 2011 con el doble de risas,
¡salú!


martes, 21 de diciembre de 2010

Un festejo en forma de guacamole, cerveza y jamón crudo.
Festejemos todos los días.
Siempre.

De nuevo, me agarra la navidad en *veremos*

Yo quería que este año fuera la excepción: comprar los regalos en noviembre, armar el arbolito el ocho de diciembre, organizar en mi departamento la cena del treinta y uno. En cambio, mi casa sigue sucia, no tengo arbolito pero sí decenas de pajaritos origamis en colores bellísimos, no tengo regalos y de nuevo ("de nuevo" dignifica: como en el 2009, 2008, 2007, 2006) tengo que ir a comprar los regalos el 23 de diciembre o el 24 a la mañana. Y no llegué a comprarme el arbolito pero me estoy quedando sin plata, asi que será para el año que viene.

Tengo lucecitas, eso sí.

Una guirnalda de lucecitas blancas con mini bolas chinas que se prenden y se apagan. Se prenden y se apagan. Se prenden y se apagan. Y yo las miro una hora. Dos horas. O tres.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Casa Dorotea

Recién entré a Casa Dorotea y me emocioné. Hacía mucho que no pasaba por ahí, y de repente abro y veo fotitos en revistas, palabras como organización, terciarización, emprendimiento, feliz domingo, y sonrío, y se me llenan los ojos de lágrimas. No puedo negarlo ni puedo hacerme la otra. Cuando alguien a quien querés le salen las cosas bien, te emocionás, sentís la felicidad del otro.

Por esas cosas de la vida (o mas bien por las separaciones) hace mucho que no veo a Cynthia, la talentosa muchacha detrás del proyecto. Y a pesar de eso, y porque la conozco y la quiero, ver que le va tan lindo, y saber que se merece mucho mas, y que todo lo que merece va a llegar, me llena el alma de felicidá.

martes, 29 de diciembre de 2009

En vísperas de año nuevo me gustaría

Estar con una sola persona.
Comer livianito.
Endibias, por ejemplo.
Al aire libre.
Que no llueva.
Pero que tampoco haga calor.
Mirar estrellas.
Tomar vino rico.
Hacer dibujos en el aire con estrellitas.
Porque desde chica las bengalas me dan miedito.
Comer cerezas.
O frutillas, pero casi no quedan.
Estar en silencio.
Charlar boludeces.
Escuchar alguna música y saltar.
Seguir saltando.
Fumar. Flor estaría bien.
Cantar bajito.
Contar secretos.
Escuchar palabras lindas.
Que no haya pan dulce.
Pero que haya turrón.
Blandito que sea, el turrón.
Y almendras.
Y después brindar.
A las doce, en punto, brindar.
Chocar las copas y pedir deseos.
Pero no decir los deseos en voz alta.
Eso es medio un quemo.
Yo soy sensible para adentro.
No puedo andar diciendo "paz mundial" sin sentirme pelotuda.
Y después que se transforme todo.
El brindis.
Las cerezas.
El turrón.
La noche estrellada.
Lo trillado de la velada.
Los alambrecitos de las estrellitas.
Lo cursi.
Lo ñoña que soy.
La bronca que me da.
Que se transforme todo eso.
En besos.
Y caricias.
Y cuerpos enredados.
Respiraciones agitadas.
Calor.
Calentura.
Y subir y bajar.
Y coger.
O hacer el amor.
Eso: hacer el amor.
Sería el cierre perfecto.
Y la mas perfecta bienvenida.