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jueves, 17 de marzo de 2011

Me gusta mucho esta foto naranja

miércoles, 9 de febrero de 2011

Loca, como tu madre

Cuando era chiquita era desbolada y mamá, obsesiva de la limpieza, me odiaba por eso. Cuando me mudé (primero acompañada y después sola), descubrí que había absorbido un centenar de costumbres maternales a la hora de la limpieza del hogar. Estas son algunas que implemento en la cocina. Puse solo algunas para que no se espanten.

-Ir a dormir con todos los platos y ollas y cubiertos de la cena lavados y puestos a secar.
-Tener el trapito de la cocina siempre limpio, con rico olor y escurrido.
-Pasar la esponjita en la pileta de la cocina para que no queden restos de grasa.
-Guardar en recipientes bien cerrados los restos de las comidas.
-La mesa sin miguitas.
-La yerba usada en una bolsita aparte que después va al tacho "general".
-Un papel de diario en el fondo de la bolsa de la basura para evitar accidentes en caso que la bolsa esté agujereada.

Cuando le muestre la lista a mamá, va a estar inflada de orgullo.

martes, 26 de octubre de 2010

Retazos amorosos sobre una instalación eléctrica

Perfecto. Tenemos el aplique maravilloso que tardé casi un año en comprar, los destornilladores, la pinza para pelar los cables. La cinta aisladora, una tijera y la luz cortada. ¿Necesitamos algo mas?
***

Vos sosteneme la escalera, lo único que me da miedo en toda esta operación es caerme de ahí. Vértigo tengo, ¿entendés?. Un vértigo de la concha de la lora. Bueno, vamos. Dale, perfecto. Teneme esto, tomá.
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Uh, mierda. Uno de los cables de la instalación se me rompió. A ver, pasame la pinza para ver si puedo pelarlo.
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Uh, mierda. Lo corté del todo.
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Bueno, ya. Pará que me bajo a descansar. Sí, me duelen las piernas y me duelen los brazos y me duelen los hombros porque tengo todo el tiempo los brazos para arriba. Y no, ya no veo mucho, hay que apurarse porque lo único que falta es, no sólo no llegar a instalar nada sino encima quedarme sin siquiera una lamparita triste colgando. Bueno, va, dale, sosteneme la escalera. No, no tengo miedo, tiemblo porque esta escalera es una chotada y no me entran los dos pies en el último escalón. Tiemblo porque la estoy jugando de malabarista mas que de equilibrista.
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Ya está todo. Agarrá el aplique y pasame que ya empiezo a conectar. Tá, cinta. ¡Cinta! Uh, que pancho, vos quedate ahí sosteniendo eso que yo voy a buscarla. No se te va a caer que si se cae se rompe y si se rompe el aplique te rompo todos los huesos. Qué lindo que quedó el otro, ¿lo ves? Sí, ya sé que duele tener los brazos ahí. Ya voy.
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Perfecto. Encintado. Tapado. Precioso. Divino. Justo eh, mirá que no queda nada de nada de luz. ¿La prendemos? Nunca probé si funcionaba o no, si no llega a funcionar largo todo y me hago hippie. Sí, dale, da la luz.
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¡Anda!
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Mierda.
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Quedó torcido.
Este es el peor momento de mi vida.
Abrazame.
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lunes, 16 de agosto de 2010

Ay, mirá, morite de envidia

El mueble que me compré es de las mejores cosas que me pasaron en esta primer mitad de año.



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Uf

En mi casa las cosas (des)funcionan de la siguiente manera: pinto el living, aparecen manchas de humedad en el pasillo. Arreglo las plantas del jardín, se rompe la canilla de la pileta del patio. Arreglo la cocina, el calefón deja de funcionar. Ordeno el cuartito de la vergüenza, se rompe la luz de la cocina. Logro eliminar todas las hormigas, aparecen cucarachas. Arreglo un velador que tenía tirado por ahí, se descomponen los otros tres que tengo. Y así, siempre, con todo, es agotador, nunca, cansador, jamás, estresante, en toda la vida, aburrido, todas las cosas de mi casa, molesto, van a funcionar bien, quiero mudarme, al mismo tiempo.