jueves, 22 de mayo de 2014

Europa 2014

En menos de una semana me voy de viaje.
De nuevo.
Y este año me pregunto: ¿Podré terminar el nuevo diario de viaje que vuelve a empezar un 27 de mayo?

Doy vueltas desde hace quince días pensando si publicar o no el diario de viaje en este mismo blog. El motivo es muy simple: me dan vergüenza el 85% de las cosas que están publicadas acá. Los amigos de twitter podrían apedrearme si leyeran las cosas que escribía en el 2008, cuando era buque, medio buscapija, un poco twittera mágica y bastante putita culposa (¡cuánta endogamia twittera en una sola oración!).

Pero como desde que tengo memoria todas las batallas me las gana la vagancia acá estoy de nuevo, porque no me dieron ganas de abrir otro blog más, porque no se me ocurrió siquiera un nombre para un posible blog del nuevo viaje y porque sí, porque acá está lo que era y puede estar lo que soy. Y aunque todos tenemos un pasado oscuro que nos avergüenza (fuimos hippies, fans de Ráfaga, sucios,  tuvimos ataque psycho killer con algún novio o nos dejamos basurear por algún boludo) nunca hay que dejar de hacerse cargo. Yo fui muy boluda y lo conté acá. Ahora crecí, sigo siendo la misma boluda pero lo disimulo mejor.

Este año me voy de nuevo con Juan, de nuevo a Europa pero ahora a Europa del este.
El recorrido es Praga, Budapest, Bucarest, Estambul. Ahí hay una pausa de una semana que todavía no está definida y que se supone será más intuitiva, mochilera y aventurera. Lo más posible es que terminemos yendo a Belgrado pero todavía tengo ciertas esperanzas de animarme a subir a un micro que me lleve a algún lugar perdido de los Balcanes. La última semana del viaje es en Ljubljana, Eslovenia. No sé ni qué hay ahí ni qué hay en el resto de los destinos. Ayer la del banco me preguntó cuatro veces cómo se nos habían ocurrido esos destinos y ninguna de las cuatro supe qué contestarle y a la cuarta vez me dio un poco de mal humor que insistiera.

Este año no llevo el mate. Temo arrepentirme.