martes, 28 de mayo de 2013

01 / Barcelona. Día 01

Lo que es el viaje.

Nos desayunamos cuando llegamos a hacer el check in que ya Aerolíneas Argentinas no deja llevar dos bultos por persona o por lo menos no para un viaje a Barcelona. Yo me puse nerviosa, en especial porque en la valija que no habíamos podido despachar yo tenía una colección de alicates, tijeras, limas y cosas así. Y un paquete de yerba cerrado. Y una crema enorme. Y cosas que no estaba segura de que se pudieran llevar arriba del avión. Hicimos migraciones y pasamos los bolsos por la cinta y no pasó nada. No que no pasó nada de que nos hayan frenado y nos hayan sacado algo sino que, literalmente, nada sucedió: pasamos con todas las porquerías y esperamos. Mucho, esperamos. Nos miramos un capítulo de Mad Men y embarcamos (fuimos al free shop pero me di cuenta que sin otra mina al lado el free shop es bastante más aburrido: le probé dos anteojos a Juan y cuando lo perseguí con un lápiz labial fucsia se ortivó). El avión es igual que otro avión: mucha gente amontonada y bastante maleducada, algunos niños llorando al comienzo, mala comida (un pollo hervido con unas verduras desabridas). El viaje duró 12 horas 40 minutos, yo me dormí cuando faltaban 11 horas y me desperté cuando faltaban 2. Impresionante.

Fue la primera vez que viajé del lado de la ventanilla
Lo que es llegar a una ciudad desconocida.

En migraciones no nos preguntaron nada de nada de nada. Literal. Mucha gente me había dicho que lleváramos contrato de trabajo o recibo de sueldo o carta de invitación o algo pero el tipito nos preguntó si veníamos de paseo y si era nuestra primera vez y le dijimos a las dos cosas que sí y nos selló y nos fuimos. Un placer.
Acá ranchando mientras esperamos el bondi
Nos tomamos un colectivo hasta la casa donde nos estamos hospedando. No nos perdimos ni dos cuadras. El colectivo salió 2 euros pero las chicas que nos hospedan nos aleccionaron: si vas a alguna estación de metro comprás 10 viajes por 9 euros, ergo, te sale la mitad. Todo el viaje en colectivo estábamos como dos turistas boludos (estamos MUY en ese papel) y todo nos parecía hermoso, maravilloso, bello, increíble. Hace frío y yo traje solamente ropa de verano, me quiero matar.

El barrio donde nos estamos quedando queda a la entrada de Barcelona, es muy parecido a San Telmo, lleno de callecitas circulares y casas antiguas. Desde el balcón de nuestro departamento vemos una plaza seca, hoy había una viejita muy viejita con un pan en la mano, muy autóctono todo.

En el coso ese del medio la gente que no tiene agua potable viene y se lleva su agua
Nos tomamos una mixta (5 euros) en una bodegueta acá a dos cuadras de donde estamos durmiendo. Estaba lleno de hombres que recién salían de trabajar. De ahí caminamos y caminamos y llegamos a Plaza España. Alrededor hay un shopping enorme en el que avisté un Sephora y un local de Alexa Chung (datos minita) pero los shoppings en general son bastante deprimentes (si tenés plata para gastar es otro el cantar, claro) así que rajamos rápido. Subimos unas escalinatas enormes y llegamos a la puerta del Museo Nacional de Arte de Catalunya. Increíble. Se ve la ciudad llena de lucecitas, la gente se sienta y mira. Y nada más. El museo estaba cerrado pero adentro hay un restorán así que quisimos ir a chusmear pero el guardia (un argentino) nos trató bastante mal y dijo que "Nooooo sin reserva no podesssss entraaaarrrrr". Caminamos todo alrededor del museo (es como un parque enorme con muchas fuentes y plantas y muchas, pero muchas, pero muchas escaleritas), se hizo de noche y nos esperaban para comer así que nos volvimos.
A la vuelta nos perdimos entre las callecitas circulares dos horas hasta que nos rendimos y preguntamos. Nos volvimos a perder porque confiamos en nuestro instinto y tuvimos que preguntar de nuevo y ahí llegamos bien. Nos esperaban con la comida hecha y un vino riquísimo.


Acá a The Hangover le dicen Resacón y al resfriado constipación, me pareció algo bastante divertido.