jueves, 22 de noviembre de 2012

A veces veo viejecitos con accesorios muy de moda: collares de colores o anteojos excéntricos o vinchas con moñitos. Algunos también usan esas prendas que trasladan el accesorio a la ropa en sí: una remera con brillitos pegados, con apliques, con cintitas. Siempre les queda raro y algunas veces hasta ridículo. Se nota que no lo han elegido ellos y en el noventa por ciento de los casos puedo asegurar que fueron sus nietos, que les regalaron eso para perpetuarlos en la juventud y no pensar nunca en la posible muerte de sus queridos abuelos. Les regalaron unos anteojos muy extraños que usaría un chico en la Creamfields y al ver al abuelo con eso le dijeron "Qué lindo y canchero te queda, abuelo, parecés de veinte".