domingo, 6 de noviembre de 2011

Salidores y caseros

El mundo se divide entre la gente que ve uno día como hoy, soleado y agradable, y salen a pasear a cualquier lado y los que vemos un día así y lo único que queremos es quedarnos en casa mirando series y leyendo.

El mundo se divide entre salidores y caseros.
Yo soy de los segundos y me rompe soberanamente las pelotas que cada vez que asome un rayo de sol me llamen para ir al parque.

La primera siempre sale mal

La primera siempre sale mal.
Me repetí eso varias veces al ver que la caída de la tela que elegí para mi primera pollera era una caída que no existía. Quedó toda paradita, nada que ver a como yo la había planeado.
Además corté la tela muy concentrada tomándome las medidas como indicaba el patrón y aún así cuando terminé de coserla me la probé y no pasaba por mis caderas: hice una pollera para alguien que pesa cinco kilos.
Eran las nueve de la noche del sábado y la amargura de la pollera chiquita no iba a dejarme tranquila durante el resto del fin de semana así que decidí arreglara. La descosí (¿descocí? me da fiaca buscar si va con s o con c) y le agregué una tira más de tela con otro color de hilo porque el hilo verde se me había terminado. Ahora sube perfecto pero sigue sin tener la caída soñada.
Pero es mi primera pollera, y las primeras siempre salen mal.
Y aunque no tenga caída siempre voy a quererla.


Soy de las que escuchan y después hacen lo que se les canta el orto

Dos amigas me aconsejaron exactamente lo contrario.
Una me dijo: No, no podés hablar eso. El problema es tuyo, no de él. Por más que te diga exactamente lo que necesitás escuchar, si no solucionás vos tu problema, no sirve para nada.
La otra: Hablalo, pedile que te diga lo que necesitás escuchar. Si te lo guardás es peor.