miércoles, 14 de septiembre de 2011

Soñadora

Paso larguísimas horas de mi vida mirando casas que no puedo comprarme y viajes que no puedo pagar.
De soñadora, nomás.

La barrera de las diez

Me sucede algo entre raro y estúpido con las diez de la mañana. Los días que tengo que ir a la productora, donde entro a las ocho de la madrugada, no tengo problema en levantarme siete menos cuarto y llegar puntual y solitaria a trabajar antes que los pajaritos empiecen a cantar. Si tengo que levantarme a las nueve porque tengo que ir a algún lugar o porque tengo que terminar algo en casa puedo hacerlo perfectamente (aunque "perfectamente" es una manera de decir, porque el mal humor y las ganas de seguir durmiendo permanecen intactos). Ahora, si me das un mínimo de libertad se va todo al mismísimo ocote. Por ejemplo, si simplemente tengo que trabajar en casa sin horarios fijos, las diez de la mañana aparecen como una barrera que separa el dormir unas regias siete horas con el dormir unas descaradas doce. Y son las diez de la mañana. Si pongo el despertador a las nueve y media pero me quedo remoloneando y se hacen las diez, vuelvo a dormirme y me levanto a la una. Si pongo el despertador a las nueve y media y no me quedo remoloneando nada, me levanto perfecto. Ni siquiera puedo explicar bien qué pasa con las diez de la mañana que me afectan tanto, es como si las diez de la mañana fueran el momento exacto en el que tengo que levantarme o sufrir todo el día porque dormí como una morsa y perdí la mitad del día. Las diez de la mañana son mi karma, mi momento cumbre, el límite entre ser una persona responsable y ser una vaga de mierda.

Hoy puse el despertador a las nueve y estuve apagándolo cada diez minutos y cada vez que lo apagaba me repetía "la barrera de las diez, no puedo pasar de las diez porque voy a estar en la cama hasta la una". Y a las diez menos cinco, antes de que sonara el despertador una vez más, salté de la cama, llena de mal humor y con el pelo sucio, porque sabía que si me quedaba cinco minutos más, esos cinco minutos se iban a transformar en tres horas.