domingo, 31 de julio de 2011

Evolución

Hace algunos años, el planteo sobre el odio hubiera sido el siguiente: las odio a ellas porque están calientes con él y lo odio a él porque les debe sacar la calentura una o dos veces por semana.

Las odio

Por ejemplo: a Naty la odio. No sé bien quién es, pero la odio igual. No sé si tiene cincuenta años o si es enemiga del desodorante o si tiene mal aliento o si mide uno setenta y cinco y tiene las tetas por el cuello. No sé nada de ella, ni siquiera a qué se dedica, y sin embargo la odio. También odio a Clari, a Sole y a Mica. Pueden ser compañeras de trabajo o de facultad o amigas de la infancia o un montón de posibilidades más. Las odio a todas por igual porque escucho sus nombres y nada más que sus nombres y mi cabeza fantasiosa les inventa un cuerpazo y una personalidad increíble y estoy segura que todas, absolutamente todas, están calientes o enamoradas o calientes y enamoradas de mi novio.