jueves, 16 de junio de 2011

La felicidad de la cena simple

Hoy no importa tanto la hora demencial en que llegaré a casa, porque sé que me espera en la heladera una milanesa de ayer que será acompañada por fideos con manteca. Eso me hace sentir feliz anticipadamente.

Eso y que hoy me avivé: antes de partir al trabajo tarde/noche ordené el departamento, guardé ropa, lavé platos, hice la cama y dejé cargando una película. Voy a entrar y va a estar todo impecable. Eso también me hace sentir la persona más dichosa del mundo.

Creo que me conformo con muy poco.

Nota a mi misma

Bueno, cortala.
Ya te estás poniendo pesadita.