martes, 7 de junio de 2011

Las obligaciones esporádicas

Cuando empezás a no tener obligaciones, cada obligación esporádica que aparece se transforma en un camión de obligaciones y en dos caballeros que te dan latigazos en la espalda para que sigas trabajando y no pares ni para comer ni para dormir ni para vivir. Es fácil acostumbrarse a no tener obligaciones y por eso, cuando aparece un cumpleaños familiar o una reunión ineludible, las cosas se vuelven espantosas y el mal humor es la constante del día.

Cosas que me hacen muchísimo daño

Estar con la computadora en la cama, toda calentita y aclimatada, y tener que salir de ese microclima perfecto para dejar la computadora en el piso y dormir. Como que en todo ese proceso se me va el sueño y se me viene el frío.

Taras

Tengo una tara imposible de sanar con la palabra absorber. Siempre la escribo las dos veces con B pero me hace ruido y cambio la segunda B por una V y me sigue haciendo ruido y sí o sí tengo que chequear en un diccionario. Es una tara que me acompaña desde tercer grado.

También tengo una tara con las definiciones de bucólico y abúlico, las voy intercambiando y siempre termino preguntándole a alguien qué significa cada una porque se me confunden.

Y por último, tengo la tara del de que. Nunca termino de entender cuándo está bien usado y cuándo no. Me hago la preguntita como me enseñó El Perro. Por ejemplo: tengo miedo de que me ataquen las cucarachas es correcto porque la pregunta sería ¿de qué tenés miedo? (¿está bien, perro, lo que estoy diciendo?). Pero ni siquiera así estoy segura. Tengo miedo de que me ataquen las cucarachas me sigue sonando difícil y raro. Pero puede ser que sea porque estamos en tiempos de lucha contra el dequeísmo y en esa lucha muchas veces terminamos cayendo en el queísmo.