lunes, 30 de mayo de 2011

Miradas embobadas

-Hasta mañana, mi amor.
-Me dijiste mi amor.

Miradas embobadas que podrían ser reemplazadas por todas esas cosas ñoñas y cursis que todos conocemos: Suelta de globos de colores. Liberación de palomas. Abrazos comunitarios para salvar al club de barrio. Perserguirse por una plaza. Un picnic en el campo, una noche de luna llena. Tres o cuatro o mil estrellas fugaces y la posibilidad de pedir nueve, doce o tres mil deseos. ¡Sorpresa!