lunes, 2 de mayo de 2011

Mi departamento a las once de la mañana se roba toda la luz de la ciudad

Hoy, podríamos decir, es mi primer día como desempleada oficial.
Me lo tomo con calma.
Amanecí a las diez, lavé ropa, ordené un poco, tomé mates con el piyama todavía puesto.
Escribí para el blog colectivo, salí a hacer unas compras, recibí un amigo en casa: me pasó un trabajo chiquito y por lo cual, desde que se fue mi amigo, estoy trabajando.

Tranquila.

Me ofrecieron otro trabajo y de nuevo lo rechacé: está bien que esté desocupada y con ganas de trabajar pero tampoco estoy desesperada, como para trabajar mil horas por una miseria en negro. Todo tiene sus límites.

Por momentos sigo asustadísima, pero son sólo momentos: la alegría de haberme ido de la productora es cada vez más grande. El fin de semana estuve con la cabeza laburando a mil por hora, pensando contactos y armando proyectos. Estuve editando mi reel, hacía varios meses que no editaba algo que me copara y editando me di cuenta que me encanta lo que hago. Me encanta sentarme y probar cosas, buscar música, armar la estructura, mirarlo una y otra vez hasta decir sí, listo, quedó perfecto.