martes, 26 de abril de 2011

Desempleada

Me quedo sin trabajo y lo primero que pienso es: "voy a tener que volver a vivir con mis viejos", un escalofrío me recorre todo el cuerpo y me largo a llorar como si fuera a terminarse el mundo. También recorro los pasillos del que hoy es mi trabajo pero dentro de poco no lo va a ser más, acaricio las paredes, le hablo a los gatos y lloro como si irme de ese lugar fuera la muerte o algo mucho peor que todavía no identifico (¿existe algo peor que la muerte?). Me quedo sin trabajo y después de tanto tiempo en el mismo lugar lo único que se me ocurre es que voy a tener todos los contactos oxidados, que nadie se va a acordar de mi, que no voy a conseguir nada, que voy a terminar en un callcenter. Que voy a tener que volver a vivir con mis viejos. La ansiedad es contraproducente con el estado de desempleo: mando un mail y me pongo roja de los nervios porque pasa un día sin recibir respuesta. Me postulo para algún trabajo en esas páginas que ofrecen trabajo y no sé cuál debería ser la remuneración pretendida: no quiero que me tomen por boluda pero tampoco quiero que dejen de tomarme porque pido demasiado. Los trabajos que tuve siempre vinieron a mi. Una sola vez en mi vida tuve que salir a buscarlo y aquella vez, cuando salí con el diario bajo el brazo, recorrí toda la ciudad y lo único que conseguí fue un puesto de camarera en un oscurísimo bolichón de Flores al que se suponía que tenía que asistir con musculosa escotada color turquesa (el color no me molestaba demasiado, estaba en el período turquesa de mi vida y el turquesa era lo mejor que podía pasarme). Y aún así, esa vez que casi termino de camarera en ese oscurísimo bolichón, me salvó mi hermana que me consiguió el puesto de preceptora de mediodía en el jardín de infantes en el que le calentaba y cortaba el almuerzo a los niños, y en el que repetía mucho "Where is your pinaford?" y cantaba canciones en inglés del estilo "Hello, hello and how are you?, I´m fine, I´m fine, and I hope that you are too". El año del jardín fue un año rarísimo. Después de varios trabajos en jardines de infantes y varios trabajos olvidables empecé a trabajar en productoras. Paré un mes en el 2006: me ascendieron en el lugar donde estaba después de tenerme como pasante un montonazo de tiempo, buscaron alguien que me reemplazara en mi anterior tarea, le enseñé todo lo que tenía que hacer y dos días más tarde me echaron a la mierda. Después volví a trabajar y una vez que volví, ahí sí que no paré. Hasta ahora, hasta la semana que viene o la otra, cuando no tenga más que levantarme temprano y tomarme el 168 hacia Colegiales, cuando no tenga horarios que cumplir y cuando tenga, seguramente, que volver a vivir con mis padres.