martes, 22 de febrero de 2011

Superficial, mami

El sábado a la tarde, casi a la nochecita, conocí al vestido de mis sueños, me lo probé y me calzaba perfecto, me quedaba soñado, estaba para ir directo a la alfombra roja. El precio era el cuco, había que cerrar los ojos porque te asustaba para toda la vida y no podías dormir nunca mas. Lo dejé apenada, colgado entre otras prendas todas feas, todas insípidas al lado de él, el vestido de mis sueños. Y me fui despacito, dando pasos cortos y lentos, caminando hacia atrás, viendo cómo el vestido de mis sueños se volvía chiquito e insignificante y cada vez mas lejano, mas imposible.

Sigo soñando con él.