miércoles, 22 de diciembre de 2010

Las nenas con las nenas

Hoy fui a varias jugueterías. Ser tía tiene ese privilegio: poder entrar a una juguetería, tocar todo, no llevar nada. Ir a otra, tocar todo, no llevar nada. Las jugueterías en vísperas de la llegada de Papá Noel son el infierno (mejor dicho: cualquier centro comercial en vísperas de Navidad son el mas caluroso y recalcitrante infierno). Hay decenas de adolescentes acosándote para ver si necesitás ayuda, están ahí por unos pesos y tienen que tolerar estar bajo el sol envolviendo regalos el día entero. Debe ser de lo menos estimulante que te pueda pasar en la vida, tanto como trabajar de mesera y tener que bancarte diez pajeros en pedo y no poder decir nada (nota mental: debería contar mi experiencia en trabajos horrorosos: yo le limpié la caca blanda a muchos niños, me metí en piletitas con forma de riñón recontra meadas por otros cuantos niños, banqué pajeros en un bar y profesores que me trataran como si fuera una lacra. Otro día, eso queda para otro día).

En las jugueterías, hay sector bebé, criaturita, criatura, criatura que no es mas criatura y adulto que se cree criatura. Pero mas importante que esa división etaria, hay una división siniestra y, a mi gusto, bastante pasada de moda: nenes y nenas.

En las estanterías "nena" hay: muñecas, juegos de cocina, muñecas, kits con objetos de limpieza, muñecas, pinturitas, muñecas. Se ven desde la entrada, uno puede perfectamente identificar dónde están los juguetes de nena, y dónde están los juguetes de nene. Los colores lo dicen todo. El lado juguetes de nena es rosas, fucsia, rosa, fucsia. El lado juguetes de nene, negro, verde, azul. Asi de tradicionales son las jugueterías, asi de demodé y antiguas. Las nenas, limpian. Los nenes, disparan. Las nenas, tienen bebotes de plástico. Los nenes, autitos. Las nenas, cocinan. Los nenes, usan herramientas. Las nenas, son señoritas. Los nenes, bien machitos.

Una porquería.

Cuánto odio y mal humor, esa gente que te dice "Vamos caminando, son seis cuadras" y cuando ya pasaron las seis cuadras: "¿No eran seis?".

"Je, te mentí. Son trece".

Mirá, hoy me fui de paseo y me puse a hablar de las guerreras del amor.