martes, 21 de diciembre de 2010

Sumemos

Florecillas que otorgan felicidad. Inmensa felicidad.
Deseo de festejo en forma enigmática. ¿Con quién festejo?
*Asteriscos* en el título de un post.
Guirnalda de luces con bolas chinas.

Resultado
El blog al que usted accedió,
hoy se ha convertido en el de una minita de lo mas *minita*.

Volveremos al pesimismo amoroso, a las quejas, a la soledad y a la autocompasión en breve.


Disculpe las molestias.

Las tengo porque me saqué NUEVE en el final

En mi casa hay un ramo de flores blancas chiquitas con el centro en violeta, como si fueran mini margaritas. No sé cómo se llaman, pero me hacen inmensamente feliz.
El falso revolucionario empecinado en atacar a las redes sociales, o los blogs, o la internet toda, me parece, lejos, una de las tribus urbanas mas pelotudas de los últimos tiempos.

Un festejo en forma de guacamole, cerveza y jamón crudo.
Festejemos todos los días.
Siempre.

De nuevo, me agarra la navidad en *veremos*

Yo quería que este año fuera la excepción: comprar los regalos en noviembre, armar el arbolito el ocho de diciembre, organizar en mi departamento la cena del treinta y uno. En cambio, mi casa sigue sucia, no tengo arbolito pero sí decenas de pajaritos origamis en colores bellísimos, no tengo regalos y de nuevo ("de nuevo" dignifica: como en el 2009, 2008, 2007, 2006) tengo que ir a comprar los regalos el 23 de diciembre o el 24 a la mañana. Y no llegué a comprarme el arbolito pero me estoy quedando sin plata, asi que será para el año que viene.

Tengo lucecitas, eso sí.

Una guirnalda de lucecitas blancas con mini bolas chinas que se prenden y se apagan. Se prenden y se apagan. Se prenden y se apagan. Y yo las miro una hora. Dos horas. O tres.