martes, 30 de noviembre de 2010

Chicos, NO ENTIENDO

Si un señor te dijera "vos para mi sos un ocho", ¿se supone que es un piropo? ¿las chicas ocho son un "superó los objetivos, pero tampoco para tanto"? ¿es un "te faltó cinco pa´l peso"? ¿o es una puñalada total? ¿un "conocí chicas diez, no les llegás a los talones"? ¿un "seguí participando, má"?

¿Qué es? Por el amor de la virgen santa, ¿¿QUÉ ES??

Devuélvanme mi feminidad

Estoy feísima. Dejada. Despeinada. Sin depilar. Tengo ojeras.
En época de parciales sólo hablo de cosas de la facultad y me pongo así, horrible.
Hay chicas que van a rendir con las uñas impecables y el pelo divino.

¿Cómo carajo hacen, hijas de puta?

Ojo, con los parciales sueño lindo

Anoche, por ejemplo, no sé qué soñé. Lo que sí sé es que hoy, que rendía estética, me desperté habiendo entendido el movimiento dialéctico de Hegel. Fue así de milagroso: abrí los ojos y dije "¡Claro! La vuelta al espíritu" (eso fue lo que dije en voz alta: adentro de mi cabeza había algo bastante mas elaborado que, estoy segura, también se contruyó entre sueños).

Y esa sensación tan linda de haber entendido algo, de leer y saber que ahora sí, podés explicarlo si te lo preguntan, podés pensarlo sin entrar en corto circuito, por esa sensación todo esto vale la pena.

Aunque después, en el parcial, te pregunten cualquier cosa.

Pero después tenés pesadillas

Cuando me duermo sabiendo que dejé algo sin hacer no porque no tenía ganas de hacerlo sino porque no tenía la capacidad intelectual para hacerlo, duermo mal. Me despierto transpirada, acelerada, como si hubiera dormido cinco minutos y me despertaran de un grito o como si me hubiera quedado dormida cuarenta y ocho horas seguidas y se me hubiera pasado el horario de entrega. Duermo y sueño que me va mal, que no logro escribir nunca mas nada sobre los objetos y la iluminación y la música y las secuencias y la puesta en escena. Al día siguiente, ese día "no te preocupes, todavía te queda un día", se convierte en el día de las ojeras, el mal humor, y la incapacidad absoluta.

Y entonces te vas a dormir

En el momento cumbre de la desesperación, en medio de ese estado entre lacrimógeno y colmado de mal humor, aparecen esas ideas que son cualquier cosa menos grandiosas, esas palabras que caen en la cabeza como si fueran una solución mágica, cuando en realidad son solamente un placebo. En el medio de la vista fuera de foco por las lágrimas y la desesperación extrema, vienen, disfrazadas de medicamento milagroso, y te susurran al oído "no te preocupes, todavía te queda un día".

Desesperada (¡como el tema de Marta Sanchez!)

A mi me desespera, por ejemplo, no poder hacer algo que se supone debería poder hacer tranquilamente. Me desespera al punto de largarme a llorar en medio de la noche, gritar incoherencias mientras camino por el departamento, o de mirar el cursor titilando, no en una hoja en blanco (no quisiera caer en el cliché), sino titilando entre seis, o siete hojas, con párrafos desordenados, empezados y nunca terminados, copiados, mal pegados, mal escritos. Eso me desespera. No poder escribir un párrafo de corrido me hace mierda la vida. Se llama sobreexigencia, la sufrí toda la vida y cuanto mas crezco se vuelve peor. No puedo dejar que las cosas sigan su curso, no puedo darles el tiempo de maduración que necesitan. Simplemente no puedo, y eso desespera. Desespera estar acá, a las doce y media de la noche, escribiendo esto, que es una pavada, pero escribiéndolo al fin, sin trabas, sin pausas ni dudas, y pasar al documento de texto y el cursor titilando entre decenas de párrafos sueltos. Párrafos que hasta hace media hora me parecían geniales y ahora miro y me parecen pobrísimos. Desespera. Desespera no saber por dónde empezar, si empezar por el final y no por el principio o por algo del medio. Desespera empezar, por dónde sea, y no poder terminar. Que la fecha de entrega sea ya y yo siga con párrafos a medio hacer, medio escritos medio borrados, desespera no encontrar una coherencia, un orden, algo que guíe, algo que ayuda. Desespera. Y se siente horrible.